David Jou, físico y
poeta
"Es más
complicado nuestro
cerebro que todo el cosmos"
IMA SANCHÍS
- 03/12/2008
Tengo
55 años.
Nací en Sitges y vivo en Barcelona. Casado y con dos hijos.
Soy catedrático de Física de la Materia
Condensada en la UAB y he publicado un millar de poemas. Soy
catalanista y católico. Publico ´Reescribiendo el
Génesis: de la gloria de Dios al sabotaje del
universo´
¿Hay algo en común entre el
Génesis y las teorías sobre
las fluctuaciones del vacío cuántico?
Sí. Ambos ven el inicio como un desorden
dinámico, una agitación primordial. El
Génesis habla de unas aguas que se agitan y que representan
lo indiferenciado, porque no hay ni luz, ni reposo, ni estructura.
La luz sería el inicio del orden.
Sí. Y el vacío cuántico, a diferencia
del vacío clásico, nos descubre que en el
vacío se están produciendo continuamente
fluctuaciones, y se cree que algunas de ellas podrían dar
lugar a universos.
¿De una partícula elemental, lo
más diminuto, puede nacer un universo?
Sí, una de esas fluctuaciones de la energía puede
provocar que el espacio se curve sobre sí mismo e inicie una
expansión que podría dar lugar a un big bang.
¿El espacio estaba dentro de una
partícula diminuta?
Según la física cuántica, el espacio y
el tiempo primordiales serían como una pequeña
espuma, un espacio que surgiría, se anularía,
resurgiría…, siempre fluctuante. Pero si ese
espacio alcanza unas determinadas condiciones de inestabilidad,
según la relatividad general, adquiere una fuerza expansiva
de una velocidad extraordinaria.
¿Y dónde está la materia?
Dentro se va creando materia.
¿El universo es vida?
Hasta hoy la cosmología no había tenido en cuenta
la vida, porque a escala cosmológica las galaxias son puntos
infinitesimales. Pero recientemente han empezado los estudios de
astrobiología, que relaciona el origen de la vida con las
condiciones estelares y planetarias. Si la constante de la
gravitación o la masa o la carga del electrón
fueran diferentes, si variaran algunas constantes físicas,
el universo sería muy diferente.
¿Cómo?
No habría estrellas, ni galaxias; sería un polvo
diluido de hidrógeno. No habría vida. Los
posibles universos con vida representan un número
pequeño de los universos concebibles.
Todo lo que me cuenta es pura poesía.
A mí también me lo parece. Algo
especialmente llamativo de la cosmología actual es que nos
vincula profundamente al universo.
Cuénteme.
Los átomos que nos forman se crearon por fusiones nucleares
dentro de estrellas que eran mucho mayores que el Sol y que ya no
existen.
¿No es una metáfora afirmar que somos
polvo de estrellas?
No, es una realidad. Ahora sabemos que cuando el universo
tenía tres minutos, sólo había
hidrógeno y helio. Todos los demás
átomos se han formado dentro de las estrellas; entre ellos
el carbono, el oxígeno y el nitrógeno, que
constituyen la mayor parte de nuestras moléculas.
Permítame que le lance otra idea sobre nuestra
vinculación al universo.
...
Se dice que no somos nada en comparación con el universo,
pero la cosmología actual cambia esta visión y
nos dice que la inmensidad del universo es condición
necesaria para que existamos.
¿Por qué?
La primera generación de estrellas formó los
átomos primigenios, y eso ocurrió en varios miles
de millones de años. La segunda generación de
estrellas formó la Tierra y los planetas.
... Más miles de millones de años.
... Y en alguno de esos planetas empezó la
evolución de la materia viva, que tardó 4.000
millones de años en llegar a ser inteligente. Mientras tanto
el universo va creciendo rápidamente, así que es
obvio que la inmensidad del universo es una condición
necesaria para nuestra existencia.
Pero es también esa expansión del
universo la que acabará con nosotros.
Sí, y teóricamente existe la posibilidad de que
realicemos un sabotaje para destruir el universo y crear uno nuevo.
¿?
Si nosotros pudiéramos inyectar en un espacio
suficientemente pequeño una cantidad suficientemente grande
de energía y se dieran ciertas condiciones
matemáticas, sería posible iniciar un nuevo big
bang.
¿Y cómo sería ese nuevo
universo?
Como no controlaríamos sus constantes, seguramente
sería un universo de hidrógeno y helio muy
diluido, sin estrellas, sin vida.
Destruirlo sin haberlo conocido, eso se nos da muy bien a los
humanos.
Sólo conocemos el 5% de la materia del universo. Del resto,
una parte está constituida por materia con interacciones
gravitatorias atractivas, materia oscura, y otra parte, el 70%,
está constituida con interacciones repulsivas:
energía oscura, la que provoca que la expansión
cósmica se vaya acelerando.
Al final, ¿todo es energía?
Energía, espacio y tiempo.
¿Nosotros también?
Sí, es lo que somos, y también somos
información, una magnitud que empieza a tener relevancia en
la ciencia actual. Y sepa que es más complicado nuestro
cerebro que todo el cosmos.
Paradójico.
En nuestro cerebro hay unos 100.000 millones de neuronas y en el
universo conocemos 100.000 millones de galaxias, pero interaccionan de
una sola manera; en cambio, las neuronas lo hacen de miles de maneras.
Pura apertura
La física y la cosmología pueden ser materias
arduas, compartimentos estancos, o pura apertura, disciplinas que
conversan con Dios, con lo infinitamente pequeño o lo
infinitamente grande. Poesía de la existencia que nos
recuerda que somos hijos de las estrellas, que de la
partícula más diminuta nació el
universo inabarcable, que los átomos de las mejores personas
que han vivido en este mundo y de las más deleznables pueden
formar parte de nosotros. Son estos científicos que se
atreven a enfrentarse a las grandes preguntas filosóficas
los que nos hacen avanzar. Jou es autor de poemas sobre ciencia y tiene
libros tan sugerentes como La simfonia de la matèria o
Déu, cosmos, caos.