Como recordará, la teoría del big
bang dice que todo empezó con la mayor
explosión que vieran los tiempos, como si unos terroristas
cósmicos hubieran hecho estallar una enorme cantidad de
materia y todo volara en todas direcciones y las estrellas y planetas
fueran fragmentos de ese estallido enfriándose en
expansión.
- Algo así recuerdo.
- Es una teoría válida y demostrada
empíricamente, pero que no responde a todas las preguntas.
Por ejemplo, la extraordinaria homogeneidad del universo, la falta de
variación en sus fluctuaciones de densidad...
- Supongo que sí.
- Esas cuestiones y otras similares llevaron a Guth y a Stravinsky a
plantear la teoría inflacionista del universo, que yo
contribuí a demostrar. Nuestra teoría no niega el
big bang, al contrario, lo complementa y le da
consistencia, del mismo modo que la teoría de la relatividad
no niega a Newton, sino que lo explica definitivamente.
- ¿Cómo lo han demostrado?
- Usamos el cielo como un gigantesco plató y allí
constatamos cómo las fluctuaciones cuánticas
registran el eco del big bang.Algunos
científicos dicen que en ese eco está la voz de
Dios; otros creen que esas fluctuaciones en realidad son los dedos de
la divinidad y otros nos hemos limitado a medirlas.
- ¿Puede explicarse de forma más llana?
- Me costó dos años de soledad discurriendo por
los bosques con mi perro aproximarme sólo a una parte del
problema, los campos a escala. No puedo explicar procesos complejos de
una forma muy sencilla.
- Haremos lo que podamos.
- La idea inicial es que el universo al principio pasó por
una fase de expansión exponencial provocada por una
presión negativa de la densidad de la energía del
vacío.
- Supongo que tiene todo el sentido.
- Lo que tratamos de explicar es por qué el universo es tan
regular, tan uniforme y lo que descubrimos es que esa misma
teoría demostraba que a larga escala el universo no es tan
uniforme; que en realidad es como una burbuja que produce otras
burbujas: no vivimos en un universo sino en un pluriverso.
- ¿Podría ser más concreto?
- El universo son burbujas fractales. Una burbuja produce otras
burbujas y estas otras y así hasta el infinito.
Fíjese en esta imagen...
- Sí, son burbujas de las que salen como
excrecencias otras burbujas y de éstas, otras, y
así hasta que se agote la batería de su
portátil.
- En cada una de esas burbujas, existe un universo con sus propias
leyes.
- ¿Pero cuántas hay?
- El pluriverso no tiene principio ni fin. Está en perpetuo
movimiento. Así que, de algún modo, todo ocurre
varias veces al mismo tiempo en infinitos universos.
- Entiendo que su edad le parezca relativa.
- Y nuestras vidas lo son. Yo creo que la física debe volver
a situar al hombre en el centro de su interés.
- ¿Hay vida después de ésta?
- Bueno, es una cuestión que tengo que integrar en mi
discurso de una forma un tanto forzada, pero lo haré. Y, de
hecho. le voy a confesar que difiero de la mayoría de los
físicos que creen que el universo es indiferente al hombre y
que debemos estudiarlo como si no existiéramos.
- Podríamos decir que nos interesa en la medida en
que vivimos en él.
- Exacto. Piense que nuestras vidas continúan de burbuja en
burbuja en el pluriverso.
- ¿Cómo?
- Siempre hemos interpretado nuestra existencia así: no
existíamos, existimos y un día más o
menos próximo o más o menos lejano dejaremos de
existir. Y punto.
- Parece una proposición razonable.
- Pero contemplando cómo las pruebas empíricas
demuestran la complejidad del universo tal vez ese punto de vista sea
demasiado reducido.
- Muy sofisticado tampoco es.
- Así que, por ejemplo, para mí, este universo
que no es sino una burbuja paralela a otras tantas es un ensayo de la
historia antes de la historia real.
- No sé si le sigo...
- No es seguro que nuestras vidas hayan empezado en un sentido
físico estricto ni que vayan a desaparecer...
- Ahora sí que me estoy perdiendo.
- Le he explicado que existen múltiples universos en
burbujas fractales...
- Sí.
- Pues del mismo modo nuestras existencias se repiten.
- Puede ser un juego aburrido.
- No es un juego. La teoría inflacionaria del universo no es
una mera especulación, mis compañeros
experimentalistas la han demostrado, aunque yo reconozco que cuando se
enunció veía casi imposible comprobarla en la
realidad. Lo que intento es adecuar nuestros razonamientos vitales a lo
que ya ha sido demostrado: que hay muchos universos y que no
están en éste.
- ¿Y eso significa que vivimos muchas vidas?
- En este punto tengo que explicar que la física
teórica debe avanzar junto a una teoría general
de la conciencia humana. Necesitamos integrar saberes para poder
progresar en cualquiera de ellos. Porque insisto en que no hablamos de
meras especulaciones, sino de observaciones empíricas.
- ¿Lo del pluriuniverso está demostrado?
- Puntualmente. A medida que nos proyectamos en el nuestro, las
ecuaciones dejan de funcionar precisamente porque entramos en otra de
esas burbujas fractales que son los demás universos y
allí tienen sus propias leyes.
Estudié Física en la Ucrania
soviética, pero, por algún motivo, me incluyeron
en una lista negra del KGB y estuve vetado como físico.
¿Por qué motivo?
Todavía me lo pregunto. Acabé trabajando de
vigilante nocturno en un zoo hasta que logré emigrar a EE.
UU. con un visado de los que entonces concedían a grupos de
judíos.
El universo es mucho más grande que nuestras
mezquindades... Supongo.
No hay un solo universo: lo que llamamos nuestro universo y podemos ver
es sólo una parte ínfima del multiverso, que
está en un eterno proceso de expansión explosiva
acelerada, la inflación cósmica...
El universo también es inflacionista.
... Esta inflación cósmica acaba
dispersándose en big bangs en regiones aisladas.
¿Hubo y habrá muchos big
bangs?
Sí, pero tuvieron un principio. El multiverso tuvo un
principio, así que se extiende infinito hacia el futuro,
pero no hacia el pasado.
¿Cómo lo sabe?
Existe una prueba geométrica que lo demuestra, pero no
sé si aquí tengo espacio...
Le creemos: siga, siga.
Nuestro big bang, el de nuestro rincón del universo,
ocurrió, en efecto, hace 14 mil millones de años,
pero el multiverso ya estaba en inflación y sigue
estándolo. En otros rincones de ese multiverso ocurrieron
otros big bangs,y ahora mismo estallan otros y así se
seguirán creando regiones universales: algunas parecidas a
la nuestra; otras, totalmente diferentes.
¿Entonces cuántos universos se crean?
Infinitos. El multiverso está infinitamente en
expansión ocasionando infinitos big bangs, que, a su vez,
crean otros universos.
Así que lo que pasa volverá a suceder.
Infinidad de veces: igual y con variaciones...
Tal vez el Espanyol gane un día la Liga.
Todo sucederá. Podrá usted cometer los
mismos errores infinidad de veces y corregirlos otras tantas.
En algún momento yo le mataré a usted y
usted me matará a mí...
Todo ocurrirá infinitamente en infinidad de universos,
sí.
Oiga: ¿y usted cómo lo sabe?
Esa es una pregunta popperiana: si una proposición no se
puede declarar falsa o verdadera, no es científica. Al
principio, nos acusaron de hacer metafísica y no
física, pero hoy no le hablo de especulaciones: esas
proposiciones las apoyamos con datos.
¿Cómo se puede falsacionar
el infinito?
Podemos... ¡Ya lo hemos hecho! Y en gran parte se lo
debemos a mi amigo el eminente cosmólogo catalán
Joan Garriga...
¡Garriga: tiene una contra!
¡Llámeme!
La demostración parte de la teoría de la
inflación cósmica enunciada por mi amigo Alan
Guth hace 25 años y acreditada por las mediciones de
satélites de la NASA y, siguiendo a Guth, en
conjunción con la teoría de las cuerdas, podemos
corroborar nuestra teoría del multiverso.
Hoy, con tanto telescopio, los datos te pueden estropear una
buena teoría.
Afortunadamente, las nuevas tecnologías hacen que la
cosmología de nuestros días esté
dirigida por los datos de la observación directa, pero,
cuando yo empecé, la cosmología era pura
especulación teórica.
¿Cómo afectan a su propia vida sus
descubrimientos cosmológicos?
Al comprobar la teoría del multiverso, la verdad es que...
Ahhh... Me deprimí.
¿Se deprimió? ¿No le
alivió descubrir que tendremos infinitos futuros?
Lo que me deprimió fue descubrir que no éramos
únicos. Siempre había pensado que la Tierra y
nuestra especie, cada uno de nosotros, yo mismo, éramos una
obra de arte singular, única, irrepetible... Y de pronto
descubrí que la realidad era lo contrario: infinitamente
repetible y también nosotros.
¿Por qué?
El multiverso no necesita una razón para existir: existe.
¿Podría usted haber llegado a creer en
un multiverso si no hubiera telescopios?
Hace 1.600 años que Agustín de Hipona,
san Agustín, se aproximó en sus Confesiones de un
modo sorprendente a nuestras más avanzadas predicciones.
¿Cómo?
Agustín estaba obsesionado por el concepto de tiempo: se
preguntaba qué hacía Dios antes de crear el
universo.
Era la cosmología de entonces.
En sus Confesiones,dedujo que Dios creó el tiempo y el
universo a la vez.
¿Y antes de crearlo qué hacía
Dios?
Antes del universo, razonó Agustín, no
había tiempo. Luego concluyó que no
tenía sentido plantearse qué hacía
Dios antes.
Una conclusión muy sana.
Eso es exactamente lo que piensa la cosmología moderna.
¿Cree usted en Dios?
No creo en un Dios personal, desde luego, pero tampoco soy un
materialista estrecho de manual.
¡Cómo ser materialista cuando los datos
cuestionan los límites de la materia!
Por eso tengo la mente abierta a todo cuanto pueda demostrarme
que estoy equivocado o me brinde ocasión de aprender.
¿Sigue triste por saberse repetible?
Me consuela no saber si en nuestro universo visible hay vidas como la
nuestra: tal vez en nuestro rincón multiversal sí
somos únicos, y eso es bastante singularidad y
responsabilidad para mí.
Cuando alguien sabe algo de verdad le es muy
fácil explicarlo, y Vilenkin es un genio de la
cosmología. Sonriendo y bromeando, acaba de poner patas
arriba todo lo que nos habían enseñado sobre el
universo. Lo demuestra en la Obra Social de La Caixa a un auditorio
entregado y lo cuenta, como en una maravillosa y estimulante
fábula infinita, en Many worlds in one:
the search for other universes. Se lo pongo
aquí en inglés porque - imperdonable- este best
seller que dice qué pasará y qué
pasó no está traducido a ninguna lengua
peninsular. Le echo un vistazo en la red y me quedo enganchado: primero
porque lo entiendo, aunque soy de letras, y luego, porque deja sin
significado todas mis prisas.