La inmunóloga Luisa María Villar y el neurólogo José Carlos
Álvarez-Cermeño, coordinador de la Unidad de EM, ambos del Hospital
Universitario Ramón y Cajal (Madrid), organizan periódicamente un curso
sobre el estudio de biomarcadores en EM. Villar, además, es la
responsable dentro de la Sociedad Española de Inmunología de supervisar
que estas técnicas se efectúan con la calidad necesaria. "Hemos logrado
implantar una calidad muy alta en la determinación de bandas
oligoclonales (BOC) de IgG, y ahora el objetivo es conseguir el mismo
nivel para las bandas de IgM", comenta. El 97 por ciento de los
pacientes con presencia de bandas de IgG en el primer brote acabarán
desarrollando esclerosis múltiple; las bandas de IgM se relacionan con
una mala evolución de la EM, en la medida en que los pacientes tendrán
más brotes y una mayor discapacidad.![]() Dos son las cuestiones claves en estos estudios: si el tratamiento consigue disminuir al biomarcador IgM y si esa disminución se asocia a una mejoría. "Todavía no tenemos resultados definitivos al respecto. Es un trabajo complejo, pues la toma de muestras no siempre es posible: hay que hacerlo cuando resulta estrictamente necesario desde un punto de vista clínico". De ahí la importancia de sumar cohortes de pacientes de otros grupos. Otras cohortes Amit Bar-Or, especialista en Neurología e Inmunología del Instituto Neurológico de Montreal, en la Universidad de McGill (Canadá), colabora en varios proyectos con el grupo de esclerosis múltiple de Villar y Álvarez-Cermeño. Uno de esos proyectos es la aplicación de los biomarcadores en la EM pediátrica. Según revela la cohorte canadiense, "uno de cada veinte pacientes diagnosticados ha tenido un brote durante su infancia, lo que nos indica que un porcentaje considerable inició la enfermedad en la niñez". Por tipos, no se ha visto una EM progresiva primaria en la infancia; la gran mayoría de los niños afectados tiene EM con recaídas o remisiones y continúan con este tipo de la enfermedad hasta la edad adulta, momento en que muchos de ellos derivan a una EM progresiva secundaria. Esta última es muy rara en la infancia, pero puede producirse. "La EM pediátrica tiene ciertas peculiaridades; puede decirse que es similar a la adulta, pero no idéntica, y eso impide una extrapolación total de los criterios de McDonald. Tenemos que adaptarlos y para ello hay que emplearlos: seguir a los niños diagnosticados aplicando los criterios y después comprobar en qué medida funcionaron. Con todo, sabemos que la esclerosis múltiple infantil difiere en las pruebas de imagen con respecto a la adulta. Quizá uno de los mayores retos sea distinguirla de otras condiciones que parecen una EM pero son otra afección neurológica". Basado en la experiencia Respecto al tratamiento, no ha habido ensayos clínicos con niños, así que las conclusiones se basan en la experiencia de los especialistas. "Aplicamos los mismos tratamientos que en adultos y mi impresión es que funcionan en la misma medida", afirma Bar-Or. Otro de los aspectos que habrá que resolver es si los biomarcadores funcionan de igual forma a como lo hacen en los adultos. "Las mediciones en niños, al estar más cerca del inicio de la enfermedad, pueden aportar una información muy valiosa más allá del ámbito pediátrico". También se trabaja para hallar marcadores biológicos de la enfermedad que puedan obtenerse a través de muestras sanguíneas. No obstante, recuerda que la gran ventaja del estudio del LCR es que, al estar en el sistema nervioso central, aporta mucha información sobre la patogenia. "Puede que en un futuro encontremos marcadores en sangre de estos biomarcadores, pero habrá que trabajar en paralelo, pues el LCR contiene datos esenciales sobre los mecanismos de la esclerosis múltiple". |
| Una de las áreas de investigación en la esclerosis múltiple es determinar la eficacia de las bandas oligoclonales como biomarcadores |
|
Irycis: proyectos presentes y
futuros
Luisa María Villar dirige el
Grupo de Esclerosis Múltiple del
Irycis
(Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria), en el que, al
igual que José Carlos Álvarez-Cermeño, es investigadora principal. La
línea de trabajo del grupo es el estudio de los perfiles inmunológicos
que presentan las diferentes formas de EM. Los proyectos en marcha se
concretan en la identificación de marcadores predictivos, el estudio de
los perfiles inmunológicos del LCR en las diferentes formas de la
enfermedad, y el análisis del valor clínico, pronóstico y
fisiopatológico de la heterogeneidad de los linfocitos B hemáticos.
Además, el grupo planea iniciar investigaciones en el microARN en la EM
y sobre la implicación del virus de Epstein-Barr y otros de la familia
de los herpesvirus en la aparición de la enfermedad
|
| Fuente: Diario Médico - 19 Abril 2011 |