2 de julio de 2004

La calcineurina podría ser una diana terapéutica en patologías autoinmunes


La inhibición directa y específica de la calcineurina, un procedimiento mediante el cual se evitaría la producción del factor TGF-Beta1 y los efectos secundarios asociados, puede convertirse en una alternativa factible para disminuir la reacción autoinmune que se desarrolla en patologías como la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide.


La investigación realizada sobre las relaciones que existen entre la calcineurina, una molécula clave en la cadena de reacciones inmunitarias, y la producción del factor TGF-Beta1, ha conducido a determinar la posible utilidad de la calcineurina en el manejo de la reacción de la respuesta inmunitaria que se presenta en enfermedades como la esclerosis múltiple (EM). "La calcineurina es una enzima ubicua en el organismo, caracterizada inicialmente para la activación de las respuestas inmunitarias, para la que existen inhibidores que la bloquean. El problema es que dichos inhibidores causan efectos secundarios, especialmente nefrotoxicidad; hasta ahora, dichos efectos adversos se habían asociado especialmente con el aumento de la expresión del gen TGF-Beta1", explica José Aramburu Beltrán, del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona.

Papel neuroprotector
Aramburu, cuya investigación está en parte financiada por la Fundación La Caixa, aclara que este gen, en grandes cantidades, contribuye al deterioro renal; "sin embargo, en lesiones tipo esclerosis múltiple también ejerce un papel neuroprotector. Además, se ha verificado que el TGF-Beta1 es capaz de proteger la viabilidad neuronal y de acelerar el aclaramiento de lesiones debidas a la acumulación de placas de beta amiloide".

José Aramburu Beltrán, del Departamento de Ciencias Experimentales de la Pompeu Fabra.
También se sabe que los niveles de TGF-Beta1 aumentan con los tratamientos inmunosupresores como la ciclosporina A y el FK-506, lo que produce fibrosis y deterioro de la función renal, algo que obstaculiza el tratamiento de las enfermedades autoinmunes, como la EM. "Ahora hemos visto que la apoptosis inducida por la ciclosporina es capaz de promover la secreción del TGF-Beta bioactivo independiente de la síntesis de novo; es decir, sería una forma aguda de liberación del TGF-Beta. Pero además, sabemos que la calcineurina no participa en la regulación de la biosíntesis de TGF-Beta y que la liberación de TGF-Beta por ciclosporina es independiente de la inhibición de calcineurina y sería más bien un proceso de inducción de apoptosis".

Según Aramburu, todos estos datos servirían para, "si es posible, generar inhibidores específicos de la calcineurina -no como la ciclosporina y el FK-506 que inhiben otras moléculas-, e intervenir así sobre la reacción autoinmune sin que se presenten los efectos secundarios, como la nefrotoxicidad".

Otras opciones
El equipo de Aramburu trabaja además en otros posibles abordajes para hacer frente a las patologías autoinmunes. "Prestamos mucha atención a la posibilidad de reeducar a las células autorreactivas para que se comporten como tolerantes, como se ha hecho en algunos casos de injerto de médula ósea". No obstante, el investigador reconoce que el problema es reeducar a las células in vivo, "porque todavía no conocemos las bases".

Origen: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,504709,00.html