Demostrado el potencial del tratamiento de la EM con cannabinoides
 
7-XI-2003

Un estudio sobre un amplio número de pacientes ha demostrado el potencial efecto beneficioso del tratamiento de la esclerosis múltiple con cannabis.

El trabajo, pubicado ayer en The Lancet, es el primero a gran escala en este sentido. Aunque la investigación no mostró una mejoría de la espasticidad en los enfermos tratados con cannabinoides orales frente al placebo, los resultados sugieren que estas sustancias podrían tener un potencial uso clínico para mejorar la movilidad y el control del dolor en la esclerosis múltiple.

El trabajo, dirigido por John Zajicek, de la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, incluyó a 630 pacientes con esclerosis múltiple procedentes de 33 centros del Reino Unidos. Fueron randomizados en tres grupos: dos recibieron tratamiento y el otro placebo. Recibieron extracto de cannabis oral 211 enfermos; D-9 tetrahidrocannibinol (THC) otros 206, y al resto se le administró placebo.

Andar más rápido
Tras 15 semanas de tratamiento, los autores evaluaron los cambios en la espasticidad, objetivándolos con la escala de Ashworth, sin hallar cambios sobre este síntoma. En los tres grupos, los sujetos mostraron una pequeña reducción en el tiempo que requerían para recorrer una pequeña distancia, disminución que fue del 12 por ciento en los que recibieron THC frente al 4 por ciento en los otros dos grupos. Un 60 por ciento de los tratados con cannabinoides refirieron una mejora subjetiva de la espasticidad comparado con el 46 por ciento del grupo placebo; y el 54 por ciento de los tratados con cannabinoides también admitieron mejoras en el dolor frente al 37 por ciento de los del grupo placebo.

"Nuestros resultados aportan una evidencia de que el cannabinoide puede emplearse en la clínica para el tratamiento de la sintomatología asociada a la enfermedad neurológica desmielinizante. Con todo, es necesario desarrollar más trabajos que empleen medidas más precisas para evaluar el efecto sintomático de estas sustancias en la enfermedad crónica", John Zajicek.

(The Lancet 2003; 362: 1517-1526).

Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,411400.html