El líquido cefalorraquídeo es más útil que la RM en esclerosis múltiple
Las bandas de inmnoglobulina en el líquido cefalorraquídeo
pueden determinar si una persona puede desarrollar esclerosis múltiple, según un
estudio llevado a cabo por Luisa María Villar y Juan Carlos Alvarez Cermeño, del
Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, que se ha presentado en la
Reunión Anual de la Sociedad Americana de Neurología.
José Antonio Plaza
Boston, 04/05/2007
Tras cerca de 20 años trabajando de forma conjunta en el
abordaje de la esclerosis múltiple, las unidades de inmunoterapia y neurología
del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, han hallado que las bandas de
inmunoglobulina G (IGG) en el líquido encefalorraquídeo pueden determinar en un
porcentaje superior al 95 por ciento si una persona desarrollará la enfermedad.
Luisa María Villar y José Carlos Alvarez Cermeño, del citado centro, creen que
el estudio del líquido encefalorraquídeo ofrece un diagnóstico más ajustado que
la resonancia.
Gracias al estudio de pacientes con anticuerpos
inmunoglobulina M (IGM) y de afectados en los que estos anticuerpos no aparecen,
se ha confirmado que la esclerosis múltiple es una enfermedad heterogénea y que
el mecanismo autoinmune frente a la patología no actúa de igual manera en todos
los pacientes. Villar ha apuntado que "algunos afectados tienen bandas IGM en
las que predomina un mecanismo mediado por anticuerpos, mientras que en otros el
mecanismo está mediado por linfocitos T citotóxicos".
Según ha asegurado,
estas dos posibilidades pueden ser, además, excluyentes entre sí, por lo que
conocer estos marcadores "nos permitirá aplicar tratamientos más personalizados
según el tipo de enfermedad".
Villar ha indicado que este estudio,
presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Neurología, que se
está celebrando en Boston, es útil tanto para el diagnóstico como para posibles
aplicaciones clínicas. "Podremos llegar a conocer el subtipo de enfermedad que
tiene el paciente y el neurólogo se beneficiará de ello en su toma de decisiones
terapéuticas".
En los últimos años muchas terapias buscan anular la
función de los linfocitos B, pero el grupo del hospital madrileño ha observado
"que mientras un grupo de pacientes tiene muchos linfocitos B y muchas células
productoras de anticuerpos, otros no disponen de ellos. Por esta razón, los
afectados que no tienen linfocitos B en el sistema nervioso central no son
candidatos al mencionado tratamiento, "que sí funcionaría en los sujetos con más
linfocitos B en el líquido encefalorraquídeo".
No ha sido éste el único
estudio presentado por los investigadores del Ramón y Cajal. José Carlos Álvarez
Cermeño, del servicio de Neurología, ha explicado que en otra línea de
investigación "hemos comprobado que los pacientes que tienen más linfocitos B,
secretores de anticuerpos IGM dentro del líquido encefalorraquídeo contra la
mielina, presentan peor evaluación, mientras que en los que predominan los
linfocitos TD28 se da la versión más benigna de la esclerosis
múltiple".
Diferenciar a qué tipo de respuesta pertenece cada paciente es
vital para elegir tratamiento. Álvarez Cermeño, mientras espera que "llegue el
momento en que haciendo una analítica de este tipo sepamos si el paciente va a
responder mejor a un tratamiento u a otro", se ha centrado en los cambios en
criterios diagnósticos.
Sus estudios ahondan en el interés del líquido
encefalorraquídeo frente a las posibilidades de la resonancia, método utilizado
para comprobar qué pacientes con un primer episodio desmielinizante pueden
desarrollar esclerosis múltiple.
Otros brotes
El
paciente con más lesiones tras una resonancia es el que antes desarrolla un
segundo brote, episodio que determina el diagnóstico de la patología: "Si un
paciente tiene un episodio desmielinizante y al cabo del tiempo tiene otro más
no determinado por otra enfermedad, tiene esclerosis múltiple".
Hasta
ahora se potenciaban mucho los estudios de resonancia, "pero había sospechas de
que el estudio del líquido encefalorraquídeo también podía ayudar en el
diagnóstico. Con este estudio lo hemos demostrado: nos permite mejorar la
predicción y asegurar que el paciente que presenta bandas de IGG en el líquido
encefalorraquídeo tiene una probabilidad del 97 por ciento de desarrollar
esclerosis múltiple".
De esta forma se puede identificar qué pacientes
que sufren el primer episodio desmielinizante desarrollarán la enfermedad en el
futuro. Álvarez Cermeño ha asegurado que este hallazgo tiene una gran
importancia "porque la eficacia de los interferones antes de que se desarrolle
un segundo brote está probada. Ahora podremos saber a qué pacientes aplicar los
interferones antes de que la enfermedad evolucione".
Fuente:
http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/neurologia/es/desarrollo/983940.html