CLONACIÓN TERAPÉUTICA
Una cuenta
atrás que durará diez años
ANGELA BOTO
Después de una larga carrera y
de unos cuantos intentos fallidos, la ciencia ya tiene, gracias a un
equipo de investigadores coreanos, el primer embrión humano
clonado. Y lo que es aún más importante, con él se
pone sobre la mesa la que todos esperan se conviertan en una especie de
piedra filosofal de la medicina del nuevo milenio, las células
madre embrionarias.
El año pasado, el editor jefe
de la revista 'Science' —la misma que esta semana ha publicado el gran
logro de la clonación terapéutica—titulaba el editorial
de un número dedicado al prometedor tratamiento como
'Células madre: todavía aquí, todavía
esperando'.
Aunque parezca lo contrario, casi 12
meses después y con un trascendente trabajo ya publicado, la
espera continúa y por el momento las progenitoras celulares y la
clonación terapéutica son aún una esperanza. Se
podría decir que comienza un nuevo camino que puede ser incluso
más arduo que el que se lleva recorrido. En él se
tendrá que pasar por replicar los resultados de los
investigadores coreanos, resolver muchas incógnitas sobre los
procesos necesarios para obtener una neurona o músculo cardiaco
a partir de las células madre y superar después las
verdaderas pruebas de resistencia de todo tratamiento: los experimentos
en distintas especies de animales y, por último, los ensayos en
humanos. Todavía nos queda una década.
El primer obstáculo que
tendrán que salvar los investigadores que trabajan con
células madre trasciende las fronteras de lo científico
para situarse en un cruce de caminos donde confluye la política,
la legislación y la ética. Por el momento, son pocos los
países que han apostado por invertir en la
experimentación con células madre. Un claro ejemplo es
EEUU donde existen grandes centros de investigación y
prestigiosos científicos. Sin embargo, la Administración
Bush ha decidido limitar los trabajos en este área. Sólo
los gobiernos de Gran Bretaña, Suecia, China o Corea se han
mostrado dispuestos a apoyar a sus investigadores. Quizá el
hallazgo publicado ayer modifique la situación, pero aún
habiendo solventado las trabas éticas y legales, todavía
quedan incógnitas por resolver.
OBSTÁCULOS
En lo que se refiere a la
técnica de clonación empleada por los científicos
(la transferencia nuclear) todo lo que la rodea son misterios, algunos
expertos hablan incluso de azar cuando se consigue con éxito. Lo
cierto es que se desconocen los procesos que tienen lugar cuando se
inserta el núcleo de la célula no sexual en el
óvulo. Es evidente que la primera tiene que reprogramar todo su
material genético para pasar de ser un componente de un
organismo adulto a convertirse más tarde en un embrión en
pleno desarrollo. Sin embargo, los conocimientos actuales distan de
resolver el misterio. No hace mucho tiempo Ian Wilmut, el padre de la
famosa oveja Dolly, escribía en un artículo sobre la
técnica de clonación: «Se desconocen los medios
para aumentar el éxito de la transferencia nuclear». Es
evidente que la naturaleza guarda celosamente muchos de sus secretos.
En cualquier caso, como afirma Carlos
Vicario, científico del Centro de Investigaciones
Biológicas de Madrid, «con toda seguridad en los
próximos meses veremos más trabajos similares». Si
éstos son capaces de replicar los hallazgos de los surcoreanos,
se podrá empezar a pensar que la clonación
terapéutica está cerca de dejar de ser un arte, por lo
imprevisible de sus resultados, para convertirse en un método.
Dejando a un lado los secretos de la clonación, según
Vicario, el horizonte de las células madre embrionarias
está mucho más despejado. A estas alturas ya se manejan
de forma habitual protocolos para aislarlas, mantenerlas con vida
conservando las mismas características y cultivarlas en
condiciones de laboratorio. Pero ¿qué viene
después?
CONTINUARÁ
«Falta lo más
importante. Obtener células madre es ya relativamente sencillo,
la dificultad radica en conseguir que se diferencien en el tejido que
se busca para poder trasplantarlo», asegura Antonio Ríos
Guadix, catedrático de Biología Celular de la Universidad
de Granada. Institución que, por cierto, acogerá el
primer banco de progenitoras celulares de España.
Las células madre embrionarias
son el centro desde el que se forman todos los tejidos del organismo,
desde los músculos hasta el corazón pasando por las
neuronas. En los primeros momentos del desarrollo del embrión se
forman tres capas denominadas endodermo, mesodermo y ectodermo con
diferentes niveles de sofisticación. De esta aparentemente
simple estructura surgirán los órganos y sistemas que
componen un ser humano.
Todas las células del cuerpo
contienen exactamente el mismo material genético, que en
condiciones normales será el resultado de la unión de los
genomas materno y paterno. En el caso de los clones, será la
copia del donante del núcleo que se emplea para el proceso de
transferencia. Lo que más tarde va a diferenciar una
célula del riñón de otra de los pulmones son los
genes que están activos para cumplir su función en el
organismo. Este proceso implica una compleja organización del
ADN y es en él donde reside, precisamente, la clave para que lo
que hoy es un tratamiento muy prometedor se convierta en realidad.
«Se está progresando
bastante en el control de la diferenciación», explica
Vicario. Por el momento, se sabe que las progenitoras celulares siguen
las señales del entorno para orientar su destino. Ciertas
proteínas y otros factores extracelulares dan órdenes a
las células madre embrionarias para que éstas comiencen
su diferenciación hasta convertirse en un tejido especializado.
Mediante este procedimiento, numerosos grupos de investigación
han logrado crear en el laboratorio células musculares, neuronas
e incluso óvulos. Otro de los procedimientos que se emplean para
lograr la conversión es activar o desactivar ciertos genes. Sin
embargo, según Vicario el último método
entraña más riesgos a la hora de aplicarlo a humanos, de
modo que lo ideal sería disponer de algo así como un
catálogo de moléculas que al añadir a los cultivos
generaran un tipo de tejido u otro.
Resuelto el paso anterior
estaríamos prácticamente listos para obtener con cierta
facilidad células de miocardio para el tratamiento de los
infartos o islotes pancreáticos para la diabetes, pero los
pacientes de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson
todavía no podrán cantar victoria.
El tejido cerebral es altamente
especializado y está formado por muchos tipos diferentes de
células. Uno de los problemas fundamentales es comprender
cómo las progenitoras celulares dan lugar a los distintos
especímenes neuronales.
Pese a todo ya se han salvado algunas
de las dificultades y se ha logrado generar neuronas en el laboratorio,
pero no está ni mucho menos ganada la batalla porque
además deben ser funcionales. El injerto de estas células
altamente especializadas es especialmente complejo porque se tienen que
integrar en una gran red de comunicación con terminaciones que
se extienden de unas células a otras.
ANIMALES
Hagamos por un momento un viaje al
futuro. Nos encontramos en algún punto del tiempo en el que los
científicos han conseguido superar todas las dificultades
enumeradas.
Valorar el tiempo necesario para el
desarrollo de un tratamiento de estas características no
está muy lejos de sencillo, aunque se puede tener en cuenta que
para un fármaco es de 10 a 15 años en total. Las
células madre embrionarias se aislaron por primera vez en 1998.
Independientemente del periodo
trascurrido, entonces comenzarán los dos últimos tramos
del recorrido de las progenitoras celulares hasta el paciente.
En primer lugar, los tejidos
obtenidos de las celulas madre embrionarias deberán pasar la
prueba de los animales. En todo proceso de desarrollo de un tratamiento
existe una fase en la que la nueva terapia se aplica a ratones a los
que se les ha provocado artificialmente la enfermedad que se estudia.
Existen ya modelos bien establecidos
de las patologías más comunes, de modo que las
células madre se transplantarían a roedores con
Parkinson, diabetes e infarto de miocardio entre otras. En estos
ensayos no sólo se prueba la eficacia del tratamiento, sino que
se valora la seguridad. En el caso de las progenitoras, los estudios en
animales han demostrado que pueden producir crecimientos tumorales.
Pero, incluso si aprueban el examen
de los ratones, tendrán que demostrar su valía ante
especies más semejantes al ser humano como son los primates. Una
vez hecho esto habrá llegado el momento de pasar a las fases
clínicas de la investigación, es decir, a los humanos. La
aprobación de la experimentación en pacientes está
sometida a un rígido control por parte de todas las agencias
sanitarias.
Evidentemente, en cualquiera de los
pasos de la experimentación, las células madre
embrionarias pueden caer y nunca llegar al paciente. Si volvemos a
comparar con los medicamentos, en estos sólo una de 10.000
nuevas moléculas llegan a las farmacias.
Un avance histórico
Christopher Reeve
Éste es un avance
histórico que podría cambiar radicalmente la medicina.
Por ejemplo, se podría tomar un óvulo de una mujer con
esclerosis múltiple, extraer ADN de un trozo de su piel e
introducirlo en dicho óvulo sin fertilizar para producir
células que podrían curar su enfermedad. En este momento
no sabemos cuánto tiempo se tardará en ofrecer las
aplicaciones de este avance a enfermos o discapacitados. No quisiera
hacer conjeturas y proponer una cifra, porque lo más probable es
que me equivoque. Si uno dice dos años, o si dice 10, es
probable que se equivoque en ambos casos.
La supervisión será
sin duda fundamental; existe la posibilidad de que se haga un mal uso
de este adelanto, y la tecnología de la clonación no
debería emplearse nunca para reproducir seres humanos. Sin
embargo, quienes afirman que la clonación terapéutica
conducirá inevitablemente a la clonación reproductiva se
equivocan. Hemos oído hablar mucho de que estamos en un terreno
resbaladizo. Pero aquí, en EEUU, cuando la edad para votar se
redujo de los 21 a los 18 años, no se pasó luego a los
12. Se quedó en los 18.
Existen leyes muy estrictas sobre
la venta de alcohol que se remontan a épocas muy puritanas. Hay
todo tipo de normas que regulan lo que los médicos pueden hacer.
En todos los ámbitos de la
sociedad vemos cómo las regulaciones funcionan con eficacia.
Lo cierto es que ya se ha
conseguido la transferencia nuclear de células somáticas,
y creo que eso es motivo de celebración. Lo fundamental es que
en este caso no hay fertilización. Si bien un óvulo tarda
14 días en presentar rasgos humanos reconocibles, los
científicos surcoreanos aseguran que pueden obtener
células madre en un plazo de entre tres y cinco días. No
creo que esto constituya la destrucción de un embrión
humano. Y como estas células madre contienen el ADN del mismo
paciente, se evita así el problema del rechazo del sistema
inmune o la posible formación de tumores y un desarrollo
incontrolado de las células. Este avance, tal y como yo lo
entiendo, soluciona estos problemas.
Espero que Corea del Sur comparta
la metodología con otros países que tienen una
política progresista con respecto a la investigación con
células madre. En todo el mundo hay grupos de científicos
que están haciendo importantes progresos con todo tipo de
tecnologías, muchas de las cuales no tienen nada que ver con las
células madre. En este momento se están estudiando muchos
métodos, y esto es lo que más me anima, no ninguna
tecnología en particular.
Soy partidario de que se lleven a
cabo investigaciones científicas progresistas para aliviar el
sufrimiento de los millones de personas en todo el mundo que padecen
enfermedades incurables. El estudio con células madre es
sólo una parte del problema; independientemente de que provengan
de la médula, el cordón umbilical o el cerebro, o que se
obtengan de excedentes de óvulos fertilizados que van a ser
eliminados como residuos médicos en clínicas de
fertilización, son muy importantes, pero sólo constituyen
una parte del problema.
En lo referente al aspecto
político, sin embargo, la cuestión está en punto
muerto en el Gobierno Federal de EEUU. En el Senado compiten dos
proyectos de ley, uno que permite la transferencia de células
somáticas y otro que la prohíbe, pero ninguno cuenta con
suficientes votos. En el ámbito estatal, sin embargo, se han
llevado a cabo con éxito algunas iniciativas en California y New
Jersey. Y tengo esperanzas de que varios estados aprueben una
legislación que permita este tipo de investigaciones en un
futuro cercano, antes de las elecciones presidenciales.
Mientras, agradezco que varios
países, capitaneados por Reino Unido, Israel, Suecia, Corea del
Sur, Singapur y otros, sigan avanzando en estas investigaciones. Ya que
lo hacen, los enfermos siempre contarán con la opción de
viajar a su territorio o que, a la larga, la tecnología pueda
importarse. Lo más importante es que en alguna parte del mundo
se está haciendo este trabajo.
Los logros obtenidos a partir de
las células madre procedentes de embriones u órganos
Imagine este escenario: antes de que
le sobrevenga una patología usted puede crear su propio clon y
congelarlo (algo que parece posible gracias al hallazgo surcoreano) y
tener disponibles para cuando enferme células progenitoras
embrionarias que tienen la capacidad de producir en sus divisiones
otras células y tejidos destinados a la regeneración de
órganos dañados. Con ellas, tanto procedentes de
embriones como de órganos de adultos, la ciencia ha logrado
algunos hallazgos como éstos, entre otros:
Óvulos y
esperma. Científicos
de Pensilvania (EEUU) y del Centro Nacional de Investigación
Científica de Francia han demostrado en ratones que es posible
lograr óvulos con capacidad para desarrollarse a partir de
células madre procedentes de embriones congelados. Se desconoce
aún si estos óvulos son fecundables. Asimismo, un equipo
de investigadores japoneses ha constatado que se pueden obtener
espermatozoides con células progenitoras de embriones de
ratón. Tiempo después, un grupo de científicos
estadounidenses demuestra que el esperma creado en el laboratorio es
capaz de fertilizar al óvulo.
Córnea. En 2003, un equipo de la Universidad de
California lograba devolver la visión a un paciente de 43
años que perdió la vista en un accidente a los tres
mediante un trasplante de células madre obtenidas del aro que
rodea la córnea y que se conoce como limbos. Con ellas
también se ha logrado generar nuevos vasos sanguíneos
oculares en ratones. El éxito pertenece a investigadores del
Scripps Research Institute de California en EEUU. Si este ensayo
tuviese éxito en humanos, se podrían tratar enfermedades
que afectan a los vasos de la retina, como puede ser la
retinopatía diabética o cualquier degeneración de
la mácula relacionada con el envejecimiento.
Tejido muscular y
neuronas. Angelo Vescosi y su
equipo, del Instituto de Neurología de Milán (Italia) han
verificado que células madre adultas del cerebro humano,
procedentes de fetos abortados, se transforman en células
musculares. En una línea similar, científicos
australianos del Instituto de Investigación The Walterand Eliza
Hall han logrado aislar del cerebro de ratones de adultos
células madre que pueden convertirse en nuevas neuronas, una
esperanza para la curación de enfermedades neurodegenerativas,
como el Alzheimer o el Parkinson. Pero el salto cualitativo en este
campo lo lograban dos grupos de investigación de EEUU al lograr
generar neuronas apartir de progenitoras obtenidas de embriones humanos
y trasplantarlas con éxito al cerebro de ratones recién
nacidos.
Corazón. El año pasado, durante la
reunión anual de la Asociación Americana del
Corazón, se presentaron varios estudios en los que se anunciaba
que la inyección de células madre humanas procedentes de
la médula ósea en el corazón infartado de ratones
lograban diferenciarse tanto en vasos sanguíneos como en
miocardio contráctil. Asimismo, en un estudio con roedores con
el miocardio deteriorado se observó que este tipo de terapia
lograba una mejoría en los animales tanto a nivel clínico
como tisular.
Órganos. La compañía Advanced Cell
Techonology, la misma que anunció que había clonado el
primer embrión humano, ha logrado desarrollar riñones
funcionales a partir de células madre obtenidas de embriones de
vaca clonados.
Insulina. Un trabajo estadounidense muestra que
es posible que pacientes diabéticos segreguen insulina. El
equipo utilizó progenitoras celulares adultas procedentes del
propio enfermo y comprobó que se convertían en
células beta cuando eran estimuladas por la hormona GLP-1, una
sustancia que segrega el intestino como respuesta a la ingesta de
comida y que estimula la creación de insulina.
Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2004/560/1076706255.html
© El Mundo - 14 Febrero 2004