LVI Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología

San Francisco, EE.UU.   24 abril a 1 mayo 2004

Rosario Martín González
Sección de Neurología, Hospital Universitario de San Juan, Departamento de Medicina Clínica, Universidad Miguel Hernández, Alicante

Introducción

Durante los días 24 de abril a 1 de mayo de 2004 tuvo lugar en San Francisco la LVI Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología. Como es habitual durante la misma, se desarrollaron distintas actividades que abarcaron todas las áreas de la neurología actual.























Esclerosis múltiple y enfermedades desmielinizantes


Nueve de las sesiones de presentación de comunicaciones orales estuvieron dedicadas a la esclerosis múltiple y enfermedades relacionadas. La neuroimagen fue el tópico de dos de estas sesiones. En ellas se presentaron diferentes estudios que tratan de cuantificar el grado de atrofia cerebral que presentan pacientes con distintas formas de esclerosis múltiple mediante diversas técnicas de resonancia magnética y utilizando distintos algoritmos.

Ranjeva y cols. estudian la influencia del daño tisular y la reorganización cortical en la ejecución del PASAT (Paced Auditory Serial Addition Test) en 18 pacientes con esclerosis múltiple inicial en comparación con 18 controles. Por otra parte, Fisher y cols. analizan el daño cerebral en tejido aparentemente sano y la atrofia cerebral global mediante la razón de transferencia de magnetización. Se trata de un estudio longitudinal realizado en 52 pacientes que se habían sometido a dos años de seguimiento. Los resultados indican que la patología del parénquima aparentemente normal contribuye, en cierta proporción, a la progresión de la atrofia cerebral en pacientes con esclerosis múltiple.

En otro estudio, Bakshi y cols. evalúan la relación entre el deterioro cognitivo en 34 pacientes con esclerosis múltiple y la presencia de hipodensidades en la resonancia magnética en T2 (marcadores de depósito anormal de hierro) en la sustancia gris subcortical, hallando una relación entre ambos hechos.

Kinkel y cols. estudian el desarrollo de atrofia cerebral en los cinco años siguientes al primer episodio desmielinizante. Los autores analizan 165 pacientes incluidos en el estudio CHAMPIONS y utilizan como variable de análisis la fracción parenquimatosa cerebral. Observan que la tasa de atrofia es menor que la referida en otras poblaciones de pacientes con esclerosis múltiple sin tratamiento.

Por su parte, Fernando y cols. investigan, mediante espectroscopia por resonancia magnética, a 96 pacientes con un síndrome clínico aislado. Analizan la sustancia blanca con aspecto normal en la imagen por resonancia magnética y observan que existen concentraciones elevadas de mio-inositol, lo que sugiere que la proliferación glial es un fenómeno precoz y podría reflejar un proceso de importancia patogénica.

Una de las sesiones estuvo dedicada a la susceptibilidad genética en pacientes con esclerosis múltiple. En el marco de ésta, Harbo y cols. examinan la posible asociación del gen SH2D2A, que codifica una proteína adaptadora específica de las células T (TSAd).

En la misma línea, Giordana y cols. presentan una familia con leucodistrofia metacromática, en la que identifican un defecto genético en la glucoproteína asociada a la mielina (MAG). Asimismo, Fenoglio y cols. estudian el polimorfismo de E-selectina G98T y A561C en pacientes con esclerosis múltiple.

También cabe destacar el estudio de Weinstock-Guttman y cols., quienes investigan la asociación entre el polimorfismo val66/met en el gen del factor cerebral derivado de neutrófilos y las características clínicas y en resonancia magnética en pacientes con esclerosis múltiple.

Ouallet y cols. concluyen en su comunicación que en aproximadamente un tercio de los pacientes con esclerosis múltiple o con síndrome clínico aislado HLA-A2, las células T CD8+ específicas para epitopos de la mielina están expandidas. La diana parece ser el antígeno MBP 110-118.

En el estudio realizado por Dembinsky-Vaknin y cols., éstos concluyen que la IL-15 está elevada en los monocitos CD14+ de pacientes con esclerosis múltiple remitente-recurrente y se asocia con IL-15R en las células T CD4+. Estos cambios son más pronunciados en la esclerosis múltiple remitente-recurrente en comparación con la esclerosis múltiple progresiva secundaria. De esta forma, la IL-15 promueve la activación de las células T en la esclerosis múltiple frente al fenotipo proinflamatorio de tipo Th1 y puede ser una citocina importante que dirige la respuesta Th1 de modo precoz en el curso de la enfermedad.

Tres sesiones estuvieron dedicadas a los ensayos clínicos. Kinkel y cols. presentan los resultados del CHAMPIONS, un estudio abierto de extensión del CHAMPS, que evaluó la eficacia de interferón beta-1a intramuscular en pacientes con un primer episodio desmielinizante. Los autores analizan 203 pacientes y concluyen que el inicio del tratamiento con interferón beta-1a intramuscular en el momento del primer episodio desmielinizante enlentece de forma significativa la tasa de conversión a esclerosis múltiple clínicamente definida en el plazo de cinco años, en comparación con los pacientes que inician el tratamiento una media de 2,5 años después.

Por otra parte, se presentaron varios ensayos abiertos y con un número reducido de pacientes que analizan la posibilidad de utilizar distintos fármacos en el tratamiento de los pacientes con esclerosis múltiple. Los fármacos propuestos fueron el anticuerpo monoclonal humanizado daclizumab (Rose y cols.), la proteína recombinante de antígeno 4 asociado a linfocitos T citolíticos, RG2077 (Khoury y cols.), el inmunomodulador laquinimod (Barkhif y cols.) y el ácido alfalipoico (Yadav y cols.).

Wolinsky y cols. evalúan la capacidad del acetato de glatirámero para enlentecer la discapacidad en pacientes con esclerosis múltiple progresiva primaria. Del mismo modo, Kita y cols. presentan un ensayo multicéntrico controlado con placebo y doble ciego en el que analizan la eficacia y tolerabilidad de la mitoxantrona en el tratamiento de la esclerosis múltiple progresiva primaria. Algunas comunicaciones analizan la seguridad y eficacia de algunas combinaciones de fármacos.

El grupo de Preiningerova y cols. analiza la seguridad, tolerabilidad y eficacia de la asociación de mitoxantrona y acetato de glatirámero. De modo similar, Vermersch y cols. investigan la combinación del inmunomodulador mofetilo de micofenolato e interferón beta-1a intramuscular.

Por su parte, Rowe y cols. evalúan la posibilidad de utilizar metotrexato intravenoso a altas dosis en pacientes que empeoran y que reciben tratamiento con interferón beta- 1a intramuscular.

En un estudio comparativo, Johnson y cols. investigan la incapacidad a lo largo de diez años en pacientes con esclerosis múltiple remitente-recurrente que reciben tratamiento con acetato de glatirámero en comparación con la de aquellos pacientes que prosiguen el tratamiento. La incapacidad es menor en los pacientes que mantienen el tratamiento, mientras que el fármaco se tolera bien a largo plazo.

Se presentaron varias comunicaciones en las que se baraja la posibilidad de nuevas opciones terapéuticas. Bourdette y cols. estudian la posibilidad de una vacuna. Chen y cols. y Freedman y cols., en dos comunicaciones del mismo grupo de estudio, analizan la posibilidad de administrar a estos pacientes un tratamiento inmunoablativo agresivo seguido de trasplante autólogo de células madre. Por otra parte, Krupp y cols. estudian la eficacia de donepezilo en el tratamiento del trastorno mnésico y cognitivo en 69 pacientes aleatorizados a recibir el fármaco o placebo.

El estudio de Sandberg-Wollheim y cols. consiste en el seguimiento a lo largo de 30 años de una serie de pacientes con neuritis óptica. El riesgo acumulado para la esclerosis múltiple es del 40% y 60% de los casos que aparecen en los tres primeros años. Los resultados del ensayo presentado por Roed y cols., diseñado con el objetivo de investigar la eficacia del tratamiento con gammaglobulina humana a altas dosis en los 30 días posteriores a un episodio de neuritis óptica, sugieren que este tratamiento no influye en la situación visual final.

Por último, se presentaron los siguientes trabajos experimentales, es decir, en modelos animales: Esclerosis múltiple: neurodegeneración inducida por inflamación (Giuliani y cols.); El papel de CD200 en la protección axonal durante la encefalitis aguda experimental (Chitnis y cols.); La atorvastatina potencia los beneficios clínicos del acetato de glatirámero en la encefalomielitis autoinmune experimental induciendo un fenotipo TH2 (Stuve y cols.); El tratamiento con eritropoyetina es eficaz en la encefalomielitis autoinmune experimental inducida por MOG (Maeda y cols.); Atenuación de la encefalitis autoinmune experimental crónica por el transplante intraventricular de esferas neuronales (Ben-Hur y cols.); La poli(ADP-ribosa) polimerasa 1 está activada en las placas del modelo C. Jacchus de esclerosis múltiple (Swanson y cols.); Las células T gamma-delta aumentan la expresión de la encefalomielitis autoinmune experimental promoviendo la presentación antigénica y la producción de IL-12 (Selmaj y cols.); La adquisición de un fenotipo de reclutamiento específico cerebral es independiente de los perfiles de síntesis de citocina Th 1 frente a citocina Th 2 (Piccio y cols.).

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Fuente: http://www.ttmed.com/esclerosis_multiple/texto_conf.cfm?ID_Cou=20&Y=2004&M=05&ID_Conf=416&ID_dis=178&Show_Month=Y