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La esclerosis
múltiple cuenta desde ahora con nuevos criterios
diagnósticos. Un grupo de expertos reunidos en Amsterdam a
principios de este año han revisado los avances publicados
desde la elaboración de los criterios de detección
de McDonald en 2001 para refinar y agilizar el diagnóstico
diferencial de la enfermedad.
Un panel de expertos
ha refinado los criterios diagnósticos de la esclerosis
múltiple (EM). Las nuevas guías, que se publican en
la versión electrónica de Annals of Neurology y que
aparecerán en diciembre en la edición impresa,
actualizan los "criterios McDonald" establecidos en
abril de 2001 por el Panel Internacional para el Diagnóstico
de la EM, que dirigía Ian McDonald, del Instituto
Neurológico de Londres.
"Confiamos en que la
revisión acelere el diagnóstico de la EM, sin que
suponga una pérdida para la precisión diagnóstica",
ha comentado el responsable del actual panel de expertos, Chris
Polman, de la Universidad Libre de Amsterdam, en Holanda.
La
revisión modifica los criterios para el diagnóstico
de la esclerosis múltiple primaria progresiva, para la
obtención de datos por imagen, y para incorporar nuevas
técnicas de imagen conforme se introduzcan en la
práctica.
Las nuevas recomendaciones modifican los
criterios de resonancia magnética (RM) para demostrar la
diseminación de las lesiones en el tiempo. En concreto,
define dos nuevas formas de demostrar la diseminación: la
detección, al menos tres meses después de un brote,
de una lesión en un sitio diferente al que produjo el
ataque inicial; o la detección de una nueva lesión
en T2 en cualquier momento, siempre y cuando no estuviera presente
en una RM hecha al menos treinta días después del
ataque".
Otra de las novedades se refiere a la
incorporación de las lesiones de la médula espinal
entre los requisitos de imagen. En los criterios McDonald se decía
que "una lesión medular equivalía a una
cerebral", una afirmación que daba lugar a confusión
y no aportaba las directrices necesarias para valorar la
afectación de la médula.
El panel de
Amsterdam considera que el escáner medular puede ayudar a
excluir diagnósticos alternativos, pues "pueden
aparecer lesiones en el cerebro de ancianos sanos, pero no así
en su médula". Sin embargo, las lesiones medulares
deben ser focales para considerarlas en el diagnóstico de
la EM, pues, "si bien hay cambios difusos en la médula
en algunos tipos de EM, estos no son lo suficientemente fiables
como para incluirlos en los criterios diagnósticos".
Otra
aportación del panel de expertos es la simplificación
de criterios para el diagnóstico de la EM primaria
progresiva, eliminando la positividad en el líquido
cefalorraquídeo como requisito. "Un hallazgo en el LCR
aumenta la seguridad del diagnóstico en sujetos con
progresión insidiosa de la enfermedad desde el brote, pero
no es imprescindible".
La simplificación acelerará
el diagnóstico y permitirá empezar antes con el
tratamiento.
(Ann
Neurol 2005; 58: 840-846).
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