El uso de herramientas de diagnóstico más elaboradas permite demostrar la existencia de alteraciones cognitivas asociadas a la esclerosis múltiple que, antes, con test diagnósticos inapropiados pasaban desapercibidos.
De hecho se observa que con los test de miniexamen cognitivo de Lobo (MEC) ninguno de los pacientes analizados en este estudio muestra deterioro cognitivo global, mientras que con test más sensibles, se ha identificado que más del 75% mostraba una disfunción cognitiva.
En pacientes con esclerosis múltiple secundaria progresiva es frecuente el deterioro cognitivo, y son las funciones ejecutivas, la velocidad para la adquisición y procesamiento de nueva información las áreas afectadas con mayor frecuencia y gravedad. Estas alteraciones se deben probablemente a la bradifrenia que conlleva la enfermedad.
Como hallazgo diferencial de este estudio, los autores destacan la alteración de la información visuoespacial, que podría contribuir al diagnóstico clínico de la progresión.