MADRID 17 Agosto 2007 (EUROPA PRESS)
El estrés crónico aumenta
el riesgo de desarrollar enfermedades del sistema nervioso central según sugiere
un estudio de la Universidad de Texas A & M de Estados Unidos que se ha
hecho público durante la Convención Anual de la Asociación Americana de
Psicología que se celebra estos días en San Francisco.
La
investigación muestra que el estrés crónico puede intensificar la inflamación y
aumentar el riesgo de una persona de desarrollar infecciones del sistema
nervioso central enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple y
otras enfermedades inflamatorias. Los autores del trabajo han demostrado por
primera vez que los aumentos de la inflamación en el sistema nervioso central
asociados al estrés se encuentran detrás de los efectos adversos del estrés en
un modelo animal de esclerosis múltiple.
En su trabajo los
investigadores partían de que los aumentos en las citoquinas proinflamatorias
proteínas que regulan las funciones inmunes e inflamatorias inducidos por el
estrés inhiben la eliminación de un virus y permiten que el proceso inflamatorio
siga en marcha. Según los autores el estrés podría interactuar con infecciones
virales para aumentar la vulnerabilidad a enfermedades como la esclerosis
múltiple.
Los investigadores mostraron en experimentos con ratones
que los aumentos en una citoquina en particular la interleuquina 6 (IL-6) que es
liberada durante el estrés y regula parte del sistema inmune que combate la
infección puede hacer que los ratones estresados socialmente sean vulnerables a
las enfermedades similares a la esclerosis múltiple.
Los
investigadores utilizaron un modelo de alteración social para simular el estrés
social en ratones e infectaron a los animales con encefalomielitis murina de
Theiler (TMEV según sus siglas en inglés). La infección con TMEV dio lugar a una
infección grave del sistema nervioso central seguida de una enfermedad
autoinmune crónica similar a la observada en humanos con esclerosis múltiple.
Los investigadores habían mostrado previamente que la exposición a estrés social
antes de la infección empeora tanto la infección viral inicial como la fase
posterior de pérdida de mielina similar a la que se produce en la esclerosis
múltiple.
Para crear un ambiente estresante los investigadores
instalaron juntos a tres ratones macho jóvenes durante varias semanas. Después
de que los animales establecieran una jerarquía social los investigadores
introdujeron en su entorno un macho agresivo de más edad durante cuatro horas.
El nuevo ratón dio lugar a conductas de sumisión y de inhabilitación social en
los ratones jóvenes. Este procedimiento se repitió durante sesiones de dos horas
durante tres noches. Para evitar que los ratones se acostumbraran al intruso
éste era un animal distinto en cada sesión.
Los investigadores
descubrieron que el estrés parece elevar los niveles de IL-6 que posteriormente
aumenta la gravedad de la enfermedad similar a la esclerosis múltiple. Además el
uso específico de tratamientos con anticuerpos neutralizadores de IL-6 durante
la exposición al estrés puede evitar el empeoramiento de la enfermedad asociada
al estrés señalan los autores.
En un experimento los investigadores
mostraron que los ratones expuestos a alteración social tenían niveles elevados
de IL-6. Sin embargo la inoculación de anticuerpos neutralizantes en el cerebro
evitó el aumento de IL-6 inducido por el estrés. En un segundo experimento los
investigadores mostraron que la administración del anticuerpo neutralizante de
IL-6 durante la exposición al estrés evitaba el empeoramiento de la infección de
TMEV. Al bloquear el aumento de IL-6 la infección por TMEV se debilitada
aliviando algunos de los síntomas de la enfermedad como el deterioro del
movimiento la inflamación en el cerebro y la médula espinal y el nivel viral en
el sistema nervioso central.
Con estos descubrimientos Mary Meagher
autora principal del trabajo propone que los efectos adversos de la IL-6
inducida por el estrés sobre la infección de TMVE son suficientes para crear un
ambiente proinflamatorio que interfiera con la respuesta inmune a la infección.
Debido a que la respuesta inmune inicial da forma a la respuesta inmune
especifica posterior los defectos en una respuesta inicial podrían suponer un
aumento en el nivel viral una infección viral prolongada un aumento de la
inflamación del sistema nervioso central y el posterior agravamiento de una
enfermedad autoinmune crónica.
Fuente: http://profesional.medicinatv.com/noticias/default.asp?codigo=372775