21 de abril de 2005
Daniel Arbós. Barcelona
Investigar en células madre: el largo camino hacia la medicina del futuro
La
posibilidad de dirigir la diferenciación de las células
madre para obtener tipos celulares concretos -cardiomiocitos,
neuronas, células pancreáticas, etc.- permite hacer
volar la imaginación y pensar en un futuro donde muchas de las
enfermedades actuales hayan desaparecido. Los expertos, entre la
esperanza y la prudencia, advierten de que el camino es aún
muy largo, plagado de obstáculos, y que las células
madre de ningún modo se convertirán en una panacea.
Los hitos en investigación biomédica
alcanzados en los últimos años han permitido empezar a
entrever la posibilidad real de generar células, tejidos y
órganos a la carta, compatibles con el sistema inmunológico
del paciente, para sanar enfermedades hasta ahora incurables: obtener
en el laboratorio neuronas para paliar enfermedades
neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer y curar lesiones
neuronales, células pancreáticas generadoras de
insulina para diabéticos, piel para quemaduras graves o
marcapasos orgánicos y células cardiacas para enfermos
cardiovasculares.
"La investigación con células
madre abre una amplia lista de nuevas posibilidades terapéuticas.
Hemos empezado a trabajar y parece que en la dirección
correcta, pero el camino es muy largo y lleno de obstáculos y
la aplicación práctica de las investigaciones que se
llevan a cabo aún queda extremadamente lejos", ha
explicado David Bueno, profesor de Genética de la Universidad
de Barcelona y autor del libro Órganos a la carta. Células
madre, clonación terapéutica y medicina
regenerativa.
Células
madre adultas
Uno de los ámbitos en el que
trabajan los científicos es el de las células madre
adultas. Éstas se encuentran en mayor o menor medida en todos
los tejidos humanos, mantienen la capacidad de reproducirse y son
oligopotentes: tienen la potencialidad de diferenciarse en los
diversos tipos celulares adultos presentes en el tejido del que
forman parte. Además, son células inmunológicamente
compatibles en caso de trasplante.
Si una persona ha sufrido
una lesión cardiaca se pueden obtener células madre del
tejido muscular del propio paciente, condicionarlas para que se
reproduzcan in vitro hasta obtener un número suficiente y
dirigirlas para que se diferencien en células musculares
cardiacas adultas que se puedan implantar en el enfermo (esquema
superior). "Experimentos en esta dirección, como los
llevados a cabo por la Universidad de Navarra, han empezado a dar
frutos pero son muy preliminares y la mejora de la función
cardiaca aún es modesta".
Células
embrionarias
Las células madre procedentes de
embriones son pluripotenciales, es decir, tienen una gran plasticidad
y en teoría pueden convertirse en cualquier tipo celular de un
organismo. Para que las células adultas que se generen sean
inmunológicamente compatibles con el paciente, el experto
aboga por la transferencia somática nuclear, "la mal
llamada clonación terapéutica": se extrae el
material genético de una célula del enfermo y se
inyecta en un ovocito del que, previamente, se ha eliminado el
núcleo.
Las células madre resultantes del
desarrollo del nuevo cigoto serán idénticas a las del
donante: si se consigue que proliferen en un cultivo in vitro y se
diferencien en las células adultas específicas deseadas
se podrán implantar al enfermo (esquema inferior). "Esta
tal vez es la técnica más prometedora, ya que permite,
en principio, crear cualquier tipo celular compatible con el
enfermo".
Aunque la teoría está clara, los
expertos hallan bastantes dificultades en la práctica; por
ejemplo, en mantener las células madre en cultivo in vitro sin
que se diferencien espontáneamente y en conseguir que en el
proceso de diferenciación dirigida todas las células se
conviertan en las deseadas. "En los experimentos se logra que la
mitad de células se diferencien en la especialidad que
queremos. El resto se transforma en cualquier otro tipo, o peor, se
queda sin diferenciar, lo que, dada su capacidad de proliferación,
favorece la aparición de tumores".
Además
de las trabas técnicas, el método genera un importante
debate ético y legal. "Lo ideal es no cerrar puertas y
poder trabajar tanto con adultas y embrionarias, pues seguro que para
cada patología habrá una solución mejor",
piensa Bueno. A partir de aquí, el último paso de los
expertos se centra en articular y relacionar las células en
matrices mediante ingeniería tisular para conseguir crear
tejidos y órganos que reemplacen a los dañados.
Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,621685,00.html