16 de abril de
2004
DM. Nueva York
Obtienen células
similares a neuronas a partir de mioblastos
Investigadores del Centro de
Cáncer M.D. Anderson, en Houston (Estados Unidos), han
conseguido activar en ratones un grupo de genes que normalmente
están silentes en las células musculares para obtener a
partir de esos mioblastos células que muestran propiedades
bioquímicas, fisiológicas y estructurales
idénticas a las de las neuronas. El avance podría
conducir a largo plazo a soluciones neurorregeneradoras.
Los resultados del trabajo, que
aparece publicado en el último número de la revista Genes
and Development, confirman anteriores evidencias de la flexibilidad de
las células madre.
Como ha apuntado Sadhan Majumder,
director de la investigación, "el destino de una célula
puede cambiar radicalmente con la modificación de una simple
molécula. Si hemos podido redirigir progenitores de
células musculares para conseguir células con las
propiedades de neuronas, podría usarse la misma técnica
para cambiar la diferenciación de otros tipos de células
madre".
Las nuevas células obtenidas
a partir de los mioblastos fueron inyectadas en el cerebro de ratones
sanos y no provocaron ningún rechazo. No obstante, según
Majumder, la prueba definitiva de esta prometedora técnica
consistirá en ver si las nuevas células pueden reemplazar
neuronas dañadas dentro del organismo, lo que supondría
un avance importante en las técnicas de
neurorregeneración.
Hasta ahora, la regeneración
de células nerviosas a partir de células madre no
neurales se había estudiado usando células de la
médula ósea, pero los experimentos en ratones que
sugieren la posibilidad de obtener neuronas a partir de esta fuente
habían levantado cierta polémica.
Contaminación
Hay expertos que sospechan que, en
esos ensayos, las células de médula ósea se vieron
contaminadas con células madre neurales o bien se fundieron con
células madre neuronales del cerebro y por tanto no se
habían conseguido efectivamente células nerviosas.
Para evitar posibles riesgos de
fusión o contaminación, el equipo de Majumder
decidió utilizar una línea celular homogénea de
mioblastos cultivados que había sido muy usada en
investigaciones anteriores sobre diferenciación muscular.
Además, diseñaron un gen artificial que ya se
empleó hace algunos años en el estudio de cómo las
células madre maduran en neuronas.
Estas células siguen varios
pasos antes de su diferenciación definitiva y cada etapa
está iniciada por la expresión de diferentes conjuntos de
genes. El último peldaño, en el que se activa un gran
número de genes, sólo es posible cuando un gen represor,
conocido con el acrónimo REST/ NRSF, está ausente,
permitiendo que los demás se expresen.
Distintos tipos de células
madre, entre ellas las musculares (E).
Los investigadores crearon un nuevo
gen, el REST-VP16, basado en el gen represor pero con la función
contraria. "Convertimos lo que normalmente actúa como freno en
un acelerador", ha señalado Majumder, quien observó que,
al activarse en los mioblastos, el REST-VP16 impide que las
células comiencen la ruta de diferenciación muscular y
hace que muestren características muy similares a las que poseen
las neuronas.
Grasa reparadora
Las células adultas siguen
dando sorpresas. Un equipo de la Universidad de Stanford, en
California, dirigido por Michael Longaker, publica esta semana en la
edición electrónica de Nature Biotechnology el empleo de
células madre del tejido adiposo para corregir en ratones
lesiones craneales demasiado grandes para revertir por sí
mismas. Hasta ahora, varios ensayos habían mostrado la capacidad
de los adipocitos de transformarse, en un pequeño porcentaje y
en cultivos, en otros tejidos, en especial los realizados por el equipo
de Farshid Guilak, de la Universidad de Duke (ver DM del 4-II-03 y del
10-III-04). El equipo de Longaker los ha reconvertido en osteoblastos,
una vez depositados en una matriz con apatita. Luego, los ha
trasplantado en ratones con fracturas craneales de 4 mm. En 12 semanas
las células corrigieron del 70 al 90 por ciento de los defectos,
y además crecen en laboratorio siete veces más
rápidamente que las células de médula ósea.
Origen: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,471257,00.html