| 17 de febrero de 2005 | ||||
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Los investigadores, coordinados por Lars Olson, añadieron el gen neurogenina-2 a las células madre que posteriormente implantaron en ratones a los que se les provocó una lesión en la médula espinal. Las funciones motoras y sensoriales mejoraron en los animales tratados por debajo de la zona dañada. Sin embargo, también se detectó una mayor sensibilidad en las partes superiores. El retorno de la función motora se comprobó mediante RM. Más sensibilidad Según los autores, este aumento de la sensibilidad puede deberse al hecho de que muchas células madre se diferencian en astrocitos, un tipo de células gliales que promueven el crecimiento de axones sensibles al dolor en la médula espinal al secretar sustancias que estimulan el desarrollo neuronal. Asimismo, comprobaron que la presencia de neurogenina-2, un factor de transcripción que regula la actividad de otros genes durante el proceso de maduración de las células madre, inhibía el desarrollo de astrocitos y promovía la formación de oligodendrocitos, otro tipo de células gliales que forman la mielina alrededor de los axones. El gran número de oligodendrocitos producidos por las células madre que contenían el neurogenina-2 también se correspondió con un mayor volumen de sustancia blanca, la mielina que recubre las fibras nerviosas, en las zonas dañadas de la médula espinal. |
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