Pronóstico de la respuesta de los pacientes con EM al tratamiento con interferón
19 Junio 2007 - 17 Congreso de la Sociedad Europea de Neurología (ENS), celebrado en Grecia
Las
lesiones cerebrales vistas por resonancia magnética al comienzo y después de un año
de tratamiento con interferón beta pueden identificar a los pacientes con
EM que no responden al tratamiento, según un estudio
presentado en este congreso.
“La
identificación temprana de los pacientes que no responden al tratamiento podría ser de gran
ayuda para los neurólogos al tomar decisiones del tratamiento de la
EM”, dijo el Dr. Carlo Pozzilli, del centro de EM del Hospital de S. Andrea de
Roma, Italia. El Dr. Pozzilli dirige el equipo de investigadores que ha
realizado la retrospectiva, y estudio posterior, que involucró a 345
pacientes (101 hombres y 244 mujeres, con una media de edad al inicio
de 32.9±9.1 años) y que habían sido tratados con INF-b por un periodo
medio de 4.5 años (mediana de 4, rango 2-13). Al principio del estudio,
los sujetos tenían una duración media de la enfermedad de 5.5±4.9 años
y una media en la Expanded Disability Status Scale (EDSS) de 1.5 (range
0-4.5).
Los investigadores analizaron la puntuación de la EDSS y
las resonancias al inicio y después de un año de
tratamiento de todos los que
completaron el estudio. En sujetos que interrumpieron el tratamiento
con interferón, la EDSS final se calculó según la
última evaluación neurológica mientras estaban en
tratamiento.
Los
pacientes con
un incremento de al menos 1 punto en la EDSS (confirmado en dos visitas
consecutivas separadas por un intervalo de 6 meses) se consideró
que
tuvieron una “pobre respuesta clínica”. La actividad
de la enfermedad se determinó por la presencia de lesiones
realzadas por
gadolinio, en placas post-contraste en T1 compensadas y la
acumulación de lesiones hiperintensas en imágenes T2
compensadas.
Los
pacientes que llevaban más tiempo con la enfermedad al inicio del
tratamiento con INF-b y una EDSS más alta al comienzo, que los pacientes que tenían
un nivel estable de discapacidad, estaban más predispuestos a tener una
pobre respuesta
a la terapia con INF-b. Un brote en el primer año de
medicación con interferón beta también se
asoció con un incremento de la probabilidad de obtener una pobre respuesta durante el
periodo de estudio.
De todas
formas,
los investigadores encontraron que los datos de las resonancias fueron incluso más fiables
del pronóstico a largo plazo, por lo cual la presencia de al menos una lesión realzada
con gadolinio al cabo de un año y un incremento en la carga lesional en T2, se relacionaban con unos resultados pobres.
Según
el Dr.Pozzilli,
“estos resultados muestran la importancia de realizar resonancias
al final del primer año de tratamiento con interferón
beta, para identificar a los pacientes que no responden al
tratamiento”.
Fuente: http://www.docguide.com/news/content.nsf/news/852571020057CCF6852572FF005C9EB3
Traducción: Rita Puentes
Adaptación: Lluís Compte