Es necesario aumentar la concienciación sobre la esclerosis múltiple (EM) para mejorar su detección precoz, y frenar la progresión de la enfermedad, según ha explicado a DM el Comité Científico de la plataforma Detección Precoz de la Esclerosis Múltiple (Detem).
Isabel Gallardo Ponce 09/05/2008
El concepto de esclerosis
múltiple (EM) como una enfermedad crónica y
degenerativa, de probable origen autoinume, ha cambiado en los
últimos años. Antes se daba por hecho que no era
necesario que pacientes y familiares cargaran con la losa de un
diagnóstico sin cura. Así, y ante la escasez de
pruebas diagnósticas, se iniciaba el tratamiento cuando ya
se habían producido varios brotes. Sin embargo, en la
última década la evidencia científica
ha dado un giro a su abordaje, y la clave es tratar cuanto antes para
ser más eficaz.
Para defender, divulgar y estudiar la importancia de un
diagnóstico precoz, nació hace dos
años la plataforma Detección Precoz de la
Esclerosis Múltiple (Detem), de carácter
divulgativo. Su principal objetivo es alertar a la
población, y especialmente a los sanitarios, de la necesidad
de identificar los primeros síntomas para mejorar el
pronóstico y retrasar la incapacidad que va unida a las
fases avanzadas de la EM. Su comité científico,
formado por seis neurólogos, se ha reunido en Madrid para
trazar sus líneas de actuación.
Sospecha diagnóstica
"El diagnóstico precoz tras el primer brote acorta la
aparición del segundo episodio neurológico",
explica Txomin Arbizu, jefe de la Unidad de Esclerosis
Múltiple del Servicio de Neurología de la Ciudad
Sanitaria y Universitaria de Bellvitge. Ahí radica la
importancia de detectarla de forma temprana, ya que el daño
cerebral comienza antes del primer episodio y progresa aunque no
provoque síntomas. "El promedio de inicio de la enfermedad
está en torno a los 30 años. Es necesario que
toda la sociedad, especialmente la sanitaria, se implique en el
diagnóstico precoz, ya que aunque las terapias no curan,
sí frenan la progresión".
"Si perdemos el tiempo, éste ya no se puede recuperar"; por
eso es necesario que tanto los médicos, especialmente los de
primaria, los oftalmólogos y los urgenciólogos,
sepan reconocer los síntomas iniciales y los tengan en
cuenta al reconocer a los pacientes, explica Rafael Arroyo
González, jefe de la Unidad de Esclerosis
Múltiple del Servicio de Neurología del Hospital
Clínico San Carlos, de Madrid.
"Nos centramos en una actitud activa, en la que hay que intentar que
los pacientes acudan al neurólogo lo antes posible", para
descartar o confirmar las sospechas que antes duraban meses o
años, opina Guillermo Izquierdo, jefe de la Unidad de
Esclerosis Múltiple del Servicio de Neurología
del Hospital Virgen de la Macarena, de Sevilla.
Óscar Fernández, director del Instituto de
Neurociencias Clínicas del Hospital Carlos Haya, de
Málaga, afirma que la reducción de la actividad
inflamatoria de la EM mediante los fármacos modificadores
del curso de la enfermedad permiten reducir el número de
brotes en los primeros años. "Hoy es una enfermedad
tratable. Se ha constatado que la utilización de
fármacos reduce en el 45 por ciento de los pacientes la
aparición de los brotes en dos años. Estos
resultados se traducen a largo plazo en un mejor pronóstico".
Se trata, por tanto, de cambiar el curso de la patología
desde su inicio. Llamar la atención sobre la enfermedad
permitirá a los sanitarios tenerla presente y poder
diagnosticarla, indica Bonaventura Casanova, responsable de la Unidad
de EM del Hospital La Fe, de Valencia.
Prevalencia y factores
La EM podría ser causada por algún agente
ambiental sobre una base genética de susceptibilidad. De
hecho, su prevalencia es mayor en los países más
alejados del Ecuador y, por tanto, en los más
industrializados, donde se producen más enfermedades
autoinmunes, explica Fernández. La incidencia
está aumentando, especialmente en mujeres, y sólo
en España la prevalencia es de 78 por cada 100.000
habitantes, lo que supone que hay entre 30.000 y 35.000 pacientes.
Más información en www.detem.es