
El
equipo del Dr. Shinya Yamanaka, de la
Universidad de
Kioto (Japón), que hace pocos días
reveló haber conseguido producir células madre
similares a las embrionarias a partir de células de piel
humana y de ratón, ha dado un paso más hacia el
uso de estas células en el laboratorio y en terapias
clínicas al convertirlas en células
más seguras.
Los científicos, que publican su
nuevo trabajo en
la edición digital de "Nature Biotechnology", muestran
cómo realizar la reprogramación celular sin
utilizar el gen promotor de tumores c-Myc. La eliminación de
c-Myc se considera un paso crítico para utilizar estas
células en aplicaciones clínicas en pacientes.
Como se describió en el trabajo
original,
publicado en "Cell", el método de reprogramación
funciona al introducir cuatro genes específicos en las
células de la piel, lo que da lugar a las llamadas
células madre pluripotentes inducidas (iPS), que adquieren
la capacidad para convertirse en cualquier célula
especializada del organismo. El método fue demostrado por el
equipo de Yamanaka en publicaciones en 2006 y 2007 en las que se
utilizaban células de ratones.
Hace pocos días dos grupos de
investigadores
informaban sobre el éxito con células humanas.
Sin embargo, uno de estos estudios, el realizado por el equipo de
Yamanaka, utilizaba el gen c-Myc, que hace a las células iPS
propensas a formar tumores, y el otro, del equipo de James Thomson, en
la Universidad de Wisconsin, empleaba células fetales y
neonatales en vez de células adultas.
Los autores demuestran la
generación de
células iPS de células adultas de piel humana o
de ratón con sólo tres genes, sin incluir c-Myc.
Para determinar si la ausencia de c-Myc reduce la propensión
a formar tumores, los autores estudiaron las células iPS de
ratón en una prueba rigurosa que suponía la
generación de ratones "quiméricos" que albergaban
muchas células especializadas derivadas de
células iPS.
Según los investigadores, ninguno
de los 26
animales con células derivadas de iPS murió por
cánder, al menos en un periodo de cien días,
mientras que 6 de los 37 con células iPS con c-Myc murieron,
lo que muestra que la ausencia de c-Myc reduce la incidencia de tumores.
Las células de piel humana
reprogramadas en el
presente estudio proceden de un adulto de 36 años. La
reprogramación de las células adultas
podría ser más relevante para la
clínica que la reprogramación de
células neonatales ya que en principio se podrían
hacer células pluripotenciales específicas del
paciente accesibles para su uso en las terapias de reemplazo celular en
adultos.