Miércoles, 15 de octubre del 2003 - Hora de
Perú
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Los
ataques contra el software libre – Más cuentos neoliberales
“En un mundo sin barreras, ¿quién necesita puertas?” (“Gates=puertas en
inglés”, NdT.) La pregunta sobre la camiseta apunta a la creciente
lucha entre Microsoft, dirigida por Bill Gates, y sus rivales en rápido
crecimiento que ofrecen software libre. Las discusiones sobre patentes,
copyright y marcas de software denotan otro decisivo fracaso de los
hipócritas defensores del “libre comercio”. Tal vez sólo en la política
agrícola se hacen aún más obvios los argumentos neoliberales como una
desvergonzada propaganda del capitalismo monopolista.
El término de software libre –lo contrario del software patentado – se
aplica a las aplicaciones informáticas que están libremente disponibles
bajo un acuerdo de licencia pública de manera que cualquiera puede
adaptarlos y mejorarlos. Las quejas más comunes sobre los programas de
software patentados de Microsoft son sus costes relativamente elevados
y que, cuando fallan, sólo Microsoft puede repararlos. Cada vez más,
grandes organizaciones de toda clase optan por soluciones libres para
sus necesidades informáticas porque los productos libres son
generalmente más baratos, más fiables y más fáciles de reparar cuando
fallan. El mercado de las computadoras personales no se está quedando
muy atrás.
Algunos de los mayores compradores son los organismos
gubernamentales nacionales o locales. En mayo de este año, la autoridad
municipal de Munich decidió convertir sus 14.000 computadoras a un
sistema operativo de libre acceso (el mejor conocido, llamado Linux).
Microsoft hizo todo lo posible por hacer que se decidiera a su favor,
pero fracasó. En Brasil, el gobierno tiene la intención de utilizar
software libre en hasta un 80% de sus computadoras. En España y
Australia, las autoridades municipales han decidido que sus políticas
de compras deben priorizar a los programas de libre acceso. En
septiembre de este año, los gobiernos de Japón, China y Corea del Sur
acordaron iniciar un proyecto común de software libre para una amplia
gama de aplicaciones.
El interminable lamento del “libre”
mercado
No
puede sorprender que, con miles de millones de dólares de negocios en
juego, la resistencia a las iniciativas regionales, nacionales y
locales a favor del software libre sea feroz. En típico estilo
neoliberal, Microsoft y sus defensores comerciales argumentan a favor
de mercados desregulados. Los propagandistas neoliberales producen
declaraciones como: “Las decisiones sobre la compra de software deben
ser dejadas en manos del mercado, permitiendo que todos los productores
– libres y patentados – compitan por los clientes. Los productos deben
ser evaluados sobre la base del valor que significan para los
utilizadores”.
Lo que los neoliberales no pueden aceptar es que
ciudades como Munich y países como China y Brasil estén preparando
legislación después de los hechos. Consideraron sus opciones y se
decidieron claramente contra Microsoft. Las cuentas son simples. Como
jefe del Instituto de Tecnología de la Información de Brasil, Sergio
Amadeu explica: “Si lo hacemos bien, más de 17 millones de personas
tendrán acceso a computadoras. Si cada uno de ellos tuviera que pagar
100 reales por su software de escritorio, significaría que enviaríamos
1.700 millones de reales (600 millones de dólares) para pagar por las
licencias. Sin software libre es imposible tener una política
significativa de inclusión digital.
Sin embargo, la regulación es
también necesaria para impedir que grandes empresas como Microsoft
deformen el mercado subvencionando productos a corto plazo para barrer
con todo a largo plazo después que hayan excluido a sus competidores
libres menos acaudalados. En la práctica, los partidarios del software
libre miran la legislación con ambivalencia. Por ejemplo, Richard
Stallman, fundador y presidente de la Free Software Foundation señala:
“Esas leyes no constituyen el tipo de ayuda que la mayoría pide a los
gobiernos… Lo que pedimos es que no interfieran con nosotros con cosas
como la Digital Millennium Copyright Act, con patentes de software, con
prohibiciones de ingeniería inversa que posibilitan que compañías como
Microsoft hagan formatos patentados de datos y prohíban nuestro
trabajo. Estos son los principales obstáculos para satisfacer las
necesidades de software de la humanidad”.
No sólo los organismos
gubernamentales que tratan de obtener el mejor acuerdo están escogiendo
el software libre. A principios de este año, Reuters Market Data System
(RMDS) cambió a Linux bajo la presión de clientes. Un gerente de
sistemas de Reuters declaró: “La demanda a RMDS a favor de Linux ha
sido sorprendente… Consideraron mejoras en el rendimiento y ahorros en
los costes. Se trata de banqueros, saben que casi nunca se consigue más
por menos – pero esta vez fue así”.
Monstruos de Wall Street como
Merrill Lynch, Morgan Stanley, Credit Suisse First Boston y Goldman
Sachs Group han preferido software libre. ¿Gran negocio libre? ¿Así que
cuál es el gran atractivo del software libre? Uno es su bajo costo.
Pero tal vez no sea lo más importante. La fiabilidad es otro. El
programa de libre acceso Apache, para servidores de la red en Internet,
está a la cabeza del mercado precisamente porque combina un bajo precio
con la alta fiabilidad. La seguridad es también una preocupación
importante. Los persistentes problemas con virus informáticos que
afectan a Windows son, para mucha gente, sólo un prolegómeno de
problemas futuros. Como lo describiera recientemente un analista de
tecnología de la información: “Todos en la industria saben que la
dependencia crónica del mundo de los productos de Microsoft va a causar
un día una catástrofe, pero muchos que saben de seguridad son
probablemente reacios a expresarse al respecto”.
La seguridad está
estrechamente vinculada con la independencia. Phil Hughes, editor de
Linux Journal, dice: “Las compañías comerciales de software patentado
han tratado de debilitar la aceptación de Linux poniendo en duda la
legalidad y factibilidad de la Licencia Pública General. Pero una vez
que hubo una discusión abierta de los términos y condiciones ha habido
poco cuestionamiento de la licencia. Además, la ventaja del código
fuente abierto, de saber que no se depende del proveedor de software
para el apoyo técnico ha tendido a allanar toda duda sobre la validez
del procedimiento de licencia”.
Respaldando ese análisis, grandes
compañías de computación como Hewlett Packard, Sun Microsystems e IBM
han pasado a utilizar software libre. También desean bajos costes
combinados con fiabilidad, seguridad e independencia. Sin embargo, el
optimismo de Phil Hughes sobre los aspectos legales podría ser
prematuro. Microsoft y sus apoyos comerciales están más que preparados
para defender su parte en el mercado. Ya en noviembre de 1998, se hizo
evidente la ansiedad sentida por Microsoft ante el éxito en el mercado
del software libre, cuando documentos internos, los así llamados
documentos Halloween, llegaron a conocimiento del público. Ahora
Microsoft y otros aliados comerciales están apoyando a organizaciones
lobbyistas como Initiative for Software Choice (ISC), un proyecto de la
Computing Technology Industry Association. Microsoft dice: “Microsoft
es un miembro fundador y mantiene un sólido compromiso con ISC. Este
compromiso se basa en el apoyo de Microsoft a la convicción de ISC de
que es importante que se permita el desarrollo múltiple de software,
que los modelos de negocios y de licencias compitan sobre la base de
sus méritos y sin regulaciones gubernamentales que tratarían de
preferir a un modelo por sobre otro”.
¿Suena conocido? Así es. Es
el mismo argumento que EE.UU. y la UE utilizan en la agricultura por
cuenta de sus multinacionales contra los países en desarrollo. En ese
conflicto de “libre comercio” en particular, un coloso masivamente
subvencionado, genéticamente modificado, enarbolando su maquinaria y la
guerra química, entra a la arena contra un pequeño jornalero agrícola
desnutrido, armado, si tiene suerte, de un azadón. La propiedad
intelectual y el bien público En el caso del software, con dos lados
algo más equilibrados, las quejas poco convincentes por comercio
injusto del gigantesco infractor condenado por violación de la
legislación antitrust, Microsoft y sus aliados, son complementados con
esfuerzos por crear temor e inseguridad en el mercado. Pero, después de
perder el histórico juicio antitrust en abril de 2000, Microsoft tiene
más cuidado en cuanto a su conducta hacia sus competidores. Como señala
el defensor del libre acceso Bruce Pernees: “Considero que Microsoft
tratará de encontrar a otros testaferros para que se ocupen del trabajo
sucio por su cuenta”.
En marzo de este año una compañía de software
patentado llamada SCO presentó una querella por mil millones de dólares
contra IBM basada en la violación de confidencialidad por publicar
presuntos secretos comerciales; SCO e IBM habían colaborado en el
desarrollo de software en el pasado. Pero cuando IBM trasfirió un
considerable segmento de su desarrollo de programas para aprovechar las
ventajas del software libre, gran parte de su trabajo con SCO resultó
obsoleto. Aunque es esencialmente una disputa financiera entre dos
gigantescas compañías, el juicio tiene poco que ver con el negocio del
software libre, pero ha causado inseguridad entre los potenciales
clientes. El aspecto subyacente es el de los derechos de propiedad
intelectual – patentes y copyright – y cómo afectan el comercio y el
desarrollo económico. Vuelvo a citar a Phil Hughes: “Es muy fácil
saltar de la base abierta, libre, cooperativa, no-jerárquica del éxito
comercial de Linux a temas sobre la necesidad de o incluso de la
viabilidad fundamental de los derechos de propiedad intelectual tal
como son practicados y entendidos actualmente. Esto afecta el bien
público en general en una inmensa variedad de modos. Por ejemplo, las
implicaciones para la salud pública de las patentes de las medicinas
genéricas, o del software electoral de código fuente cerrado
susceptible de manipulación o de otra corrupción, o la seguridad de
alimentos en países en desarrollo empobrecidos – tal vez la posibilidad
misma del desarrollo tecnológico sostenible en el mundo en desarrollo.
Los temas básicos parecen ser el acceso a la información y la capacidad
de innovar”.
Cuando Estados Unidos y el resto de Europa estaban
esforzándose por alcanzar y sobrepasar a Gran Bretaña como poderes
industriales en el siglo XIX, dependían de la copia de tecnología. En
aquellos días era imposible imponer patentes y copyright. Ahora las
principales potencias económicas, a través de su inherente poderío
financiero y de la Organización Mundial de Comercio, su sheriff global
juez y jurado todo-en-uno, pueden intimidar a los países en desarrollo
más débiles para mantenerlas en su sitio neocolonial. Para los
partidarios del “libre comercio”, ésa es la cuestión. Todo lo que ha
sido patentado o posee copyright nunca puede ser comercializado
libremente. Los propagandistas neoliberales guardan silencio cuando su
toque de trompeta por la desregulación se vuelve contra los derechos
multinacionales de patentes. Richard Stallman dice: “Existe una
similitud parcial entre el software libre y la globalización, pero
también una importante diferencia. Los partidarios del comercio
“libre”, y del neoliberalismo en general, argumentan que crean riqueza.
Es verdad – pero también concentran la riqueza. El resultado es que
sólo se benefician los ricos. Los pobres ganan poco, incluso pueden
salir perdiendo, como sucedió en EE.UU. El software libre es diferente,
porque actúa en contra de la concentración de la riqueza. (El copyright
es un importante factor en la concentración.) De manera que cuando el
software libre crea más riqueza, los beneficios son generales”.
El
factor humano – libertad y creatividad.
Parece que los entusiastas del
software libre están realmente argumentando a favor de un retorno a la
práctica de los años 50 y 60 cuando el software era compartido
libremente, impulsando el rápido desarrollo de las aplicaciones
informáticas. Dicen que es esencial poder utilizar libremente
programas, estudiar como funcionan, adaptarlos, hacer copias para
ayudar a otros y poner las mejoras a disposición del público, que
todos se beneficien. El acceso al programa de código fuente, el núcleo
de toda aplicación informática, es una condición previa para estas
libertades – un aspecto que es anatema para las compañías de software
patentado como Microsoft, cuyo futuro se basa en que la gente siga
dependiendo del pago por su software.
Otro factor desconcertante para
los neoliberales es que no comprenden por qué alguien iba a contribuir
su trabajo en forma gratuita. Ese desconcierto es comprensible. La
solidaridad creativa llevó a decenas de miles de programadores de
software en todo el mundo a cooperar para crear el sistema operativo
Linux porque su logro y los beneficios que produjo para tantos valieron
la pena de por sí.
El fenómeno es incomprensible para cualquiera que
esté a la busca de dólares como resultado. El software libre tiene poco
que ver con un almuerzo libre o un paseo gratuito, pero mucho con
libertad y creatividad, libertad de pensamiento, palabra y expresión.
Los ideólogos neoliberales que dominan actualmente la política
económica no llegarán jamás a comprenderlo. La Cumbre Mundial de
Naciones Unidas sobre la Sociedad de la Información (WSIS, por su sigla
en inglés) en diciembre de este año es probablemente el evento de más
envergadura realizado hasta ahora en la consideración de estos temas.
Es la primera de dos cumbres mundiales sobre comunicaciones y
tecnología de la información planificados para ser realizados en
Ginebra. Probablemente será otro foro para la disputa entre EE.UU. y la
UE.
A pesar de que grandes departamentos del gobierno de EE.UU.,
como el Departamento de Defensa, han optado por el software libre, la
posición del gobierno de EE.UU. es oficialmente neutral. Un portavoz
del Departamento de Comercio declaró: “Nuestro punto de vista sobre el
software libre es que los gobiernos de EE.UU. y de otros países tienen
que mantener neutralidad respecto a la tecnología en su adquisición y
en las inversiones en investigación y desarrollo”.
Mientras tanto,
en Europa, el 24 de septiembre, el Parlamento Europeo aprobó enmiendas
a una directiva de la Comisión Europea sobre los derechos de propiedad
intelectual en la tecnología de la información, que insisten
efectivamente en que en Europa el software no debería estar sometido a
patentes. Este voto podría afectar a más de 20.000 patentes de software
aceptadas por la oficina europea de patentes. Queda por ver si la
voluntad democrática de la gente en Europa, expresada a través de su
parlamento, sobrevivirá a la presión de los lobbys de la industria
sobre los ministros de los gobiernos en el Consejo de Europa.
Pobreza
patentada – receta para el subdesarrollo.
Hace un año la Comisión sobre
Derechos de Propiedad Intelectual, organismo independiente financiado
por el Reino Unido, informó sobre el impacto de los derechos de
propiedad intelectual sobre los países en desarrollo. Dirigido por el
profesor John Barton de la Universidad Stanford, el informe confirmó
que los países pobres sufren fuertemente como resultado de las patentes
y los copyright que afectan a la salud, la agricultura, la educación y
la tecnología de la información. En conformidad con el estilo de esas
comisiones, el profesor Barton minimizó considerablemente el caso: “la
tentación de imponer una protección muy estricta por la facilidad con
la cual se puede copiar el software y otros medios digitales puede
disminuir los verdaderos beneficios que podrían recibir los países en
desarrollo, particularmente en el acceso a bajo costo a documentos
educativos y científicos”.
Este tipo de declaración por parte de
académicos de confortables carreras (a los que jamás se pediría que
dirigieran semejantes comisiones si existiera la probabilidad de que
sus conclusiones fueran polémicas) oculta la realidad. Los burócratas
neoliberales que conducen la política internacional de desarrollo
tienen una visión destructiva y empobrecida derivada de siglos de
colonialismo y patriarcado. La creatividad humana y la diversidad
natural tienen poco espacio en su pequeño mundo, obsesionado por los
beneficios. Para ellos da lo mismo si promueven patentes para arroz
basmati o para algún oscuro parche de software. Las voces de los
sectores oprimidos del mundo en desarrollo usan un lenguaje más directo
que el profesor Barton. Como dice la escritora india Vandana Shiva: “El
basmati, el nim, la pimienta, melón amargo, la cúrcuma… todos los
aspectos de la innovación incorporada en nuestra alimentación indígena
y en nuestros sistemas medicinales están siendo pirateados y patentados
actualmente. El conocimiento de los pobres está siendo convertido en la
propiedad de corporaciones globales, creando una situación en la que
los pobres tendrán que pagar por las semillas y las medicinas que ellos
han desarrollado y han utilizado para satisfacer sus necesidades de
nutrición y cuidado sanitario”.
La imposición generalizada de los
derechos de propiedad intelectual conduce a la miseria y a la muerte
prematura de muchos millones de personas en todo el mundo. El escritor
conservador estadounidense Robert Frost escribió: “Buenas cercas hacen
buenos vecinos”. En el caso del software, como en todo lo demás, las
multinacionales globales han pisoteado a su gusto a todos los vecinos a
su alrededor, desde Brasil a Corea. Ahora, esos países luchan por
corregir la situación en la medida de lo posible. Un paso que pueden
realizar es adoptar software libre como Linux. Pero el poderoso lobby
del software patentado está determinado a detenerlos. Podemos ser
mejores vecinos defendiendo el software libre y adoptando Linux
nosotros mismos. Recuerden esa camiseta.
(Toni Solo es un activista radicado en América
Central. Su correo es: tonisolo52@yahoo.com)
Traducido por Germán
Leyens