Virus: ¿guerra perdida?
Gracias a Internet, estos programas pueden difundirse por el mundo en
pocas horas. Esa capacidad, combinada con una carga muy destructiva,
podría tener un impacto global.
Desde que Internet se popularizó nos hemos acostumbrado a recibir
varios virus al año que causan cierta conmoción, pero no tienen un
efecto especialmente destructivo. Sin embargo, dos noticias que pasaron
inadvertidas en días recientes insinúan lo que podría suceder si no se
toma en serio su amenaza.
Según la agencia AP, la Comisión de Regulación Nuclear de Estados
Unidos reveló que en enero del 2003 el virus Slammer penetró en una
planta nuclear en Ohio (E.U.) y la dejó fuera de servicio durante
varias horas. Por su parte, un portavoz del Departamento de Energía de
ese país le dijo a la revista Computerworld que el virus Blaster
congestionó las comunicaciones entre varias plantas de energía, lo cual
afectó la capacidad de los operadores para impedir el efecto cascada
que produjo el apagón del 14 de agosto en Estados Unidos y Canadá.
Aunque está en el plano de la especulación, eso obliga a pensar lo que
podría suceder si en lugar de congestionar Internet, estos virus se
programaran específicamente para controlar o dejar sin servicio lugares
como plantas nucleares o sistemas de servicios públicos.
De hecho, antes de la era de Internet, los virus se destacaban por su
poder de destrucción. Eran capaces de acabar con la información
almacenada en el disco duro de un computador o en los servidores de una
red corporativa. ¿Qué pasaría si se combinara la capacidad de
difundirse por todo el mundo en cuestión de horas con una carga
destructiva mayor?
Una edición reciente de la revista BusinessWeek, dice: "Lo que
realmente preocupa a los expertos en seguridad es que alguien, quizás
de un grupo terrorista, podría eliminar el contenido de decenas de
miles de computadores o sacar de servicio la red de energía eléctrica
(de E.U.)".
Incluso si esto no sucede, dice la revista, los virus y el spam están
poniendo en riesgo la vitalidad de una economía basada en la
información. Para no ir más lejos, el ataque de Blaster a comienzos de
agosto congestionó las redes de cientos de empresas, entre ellas el
sistema de reservas de la aerolínea Air Canada.
Según cálculos de la firma de investigación de mercados Computer
Economics
(www.computereconomics.com),
los ataques de Blaster, Nachi y
Sobig en agosto causaron pérdidas de 2.000 millones de dólares,
mientras que los ataques combinados de todos los virus representarán
13.000 millones de dólares este año (un poco más dinero del que genera
las exportaciones colombianas en un año).
No destruir, sino controlar
Carlos Gómez, gerente de producto de la compañía de seguridad
informática Etek, afirma que la tendencia actual no apunta a destruir
la información, sino a obtenerla. "Los nuevos virus buscan instalar un
programa mediante el cual su creador pueda obtener el control de la
máquina afectada, bien sea para ejecutar una acción (por ejemplo,
atacar el sistema de actualizaciones de Microsoft, como sucedió con
Blaster) o para obtener datos confidenciales del usuario".
José Antonio Barraquer, gerente de Windows para la Región Andina en
Microsoft, explica que un virus podría enviar a su desarrollador el
número de cuenta y la clave de una persona que se conecte a su banco a
través de Internet. El ejecutivo agrega que el espionaje industrial con
este tipo de aplicaciones también es reconocido: "Por ejemplo, alguien
podría instalar en su computador una aplicación que manda copias de
todos sus mensajes de correo electrónico a un tercero, sin que usted se
dé cuenta".
Otro objetivo de los desarrolladores es utilizar los virus como un
medio de propaganda o publicidad, que pueda servir para llegarles a más
personas con un mensaje en particular. Así lo hizo recientemente
SobigF, el virus de más rápida difusión en la historia.
Los virus podrían utilizarse para realizar ataques dirigidos a
compañías específicas de cualquier sector: servicios públicos, bancos o
empresas particulares. El panorama más pesimista -dice Gómez- llevaría
a la congestión de Internet, que se volvería muy lenta o se saturaría
completamente. Si esto llegara a pasar, los sistemas cuyo
funcionamiento depende de la Red se vendrían al suelo. Medio planeta
dejaría de funcionar.
Somos vulnerables
Lo cierto es que cada nuevo ataque hace evidente la vulnerabilidad de
los sistemas informáticos y la falta de precaución de los usuarios.
"Nuestra misión (la de las empresas de seguridad informática) es
advertir a los clientes y al público en general cuáles son las
vulnerabilidades de los sistemas y cómo pueden evitarlas", comenta
Gómez.
Lamentablemente, no todos los usuarios aplican las medidas necesarias a
tiempo. En otras palabras, la solución existe, pero no se aplica.
Barraquer afirma que los usuarios de computadores personales deben
tener en cuenta tres elementos fundamentales para mantener protegidos
sus sistemas: un firewall, que es un programa de software que actúa
como una barrera ataques externos; actualizaciones permanentes del
sistema operativo y de las aplicaciones instaladas, y un antivirus.
"Las actualizaciones son críticas -explica el ejecutivo-.
Los programas
tienen unas puertas que a veces se quedan abiertas sin que uno lo note.
Lo que hacen las actualizaciones es detectar y cerrar esas puertas".
Según Gómez, todas estas precauciones son más fáciles de aplicar en el
sector corporativo, donde suele haber un responsable de ejecutar las
actualizaciones de los sistemas. Sin embargo, en el caso de los
usuarios finales es más difícil llevar el mensaje.
Atacantes anónimos
Según Carlos Gómez, de la firma Etek, existen diferentes perfiles de
creadores de virus. Pueden ser, por ejemplo, personas que tienen un
mediano conocimiento en programación, no necesariamente profundo.
Usualmente tienen un interés particular (satisfacer su orgullo propio)
o uno general (causar daño a una persona o compañía contra la que
tienen algún tipo de resentimiento. Descubrirlos y capturarlos es toda
una odisea, por varias razones.
Primero que todo, Internet es una red
tan grande que no es sencillo poder determinar fácilmente el origen de
un virus. En el caso que se pueda detectar el lugar desde donde comenzó
su propagación, es muy complicado saber qué persona estuvo allí. Por
otra parte, en la Red hay diferentes maneras de maneras de volverse
anónimo, de cambiar el nombre o de obtener el control de una máquina
remota para propagar los virus desde ella.
Los virus son programas malignos que infectan los archivos de los
computadores, haciendo copias de sí mismos, que en ocasiones pueden
tener efectos nocivos para el equipo. La empresa fabricante de
programas antivirus Panda (www.pandasoftware.es) identifica diferentes
tipos de códigos malignos. Estos son algunos de los más conocidos:
- Gusanos (Worms). No se consideran virus porque
no necesitan infectar
otros archivos para reproducirse. Sin embargo, se detectan y eliminan
de la misma manera. Su misión es reproducirse a la máxima velocidad
posible para saturar las redes en las que se infiltran.
- Bombas lógicas. Tampoco se consideran virus, ya
que no se reproducen.
Su objetivo es destruir los datos de un computador o causar otros daños
de consideración cuando se cumplen ciertas condiciones.
- Troyanos. Como los anteriores, técnicamente no
son virus.
Lo que hacen
es meterse en el computador para permitir su manejo remoto desde otros
equipos.
Fuente:
http://enter.terra.com.co/ente_secc/ente_actu/noticias/ARTICULO-WEB-1001940-1253714.html
15 Septiembre 2003
Adaptación: Lluís Compte